La violencia de los policías: un fotógrafo de Página 12 fue golpeado por un oficial

Antes de ser golpeado y detenido frente al Congreso. Las fotos que llegó a sacar Bernardino Ávila, el fotógrafo de Página/12 golpeado y detenido por la Policía de la Ciudad logró capturar la imagen de los agentes que lo agredieron. Antes de ser arrestado pudo entregar la cámara a otro reportero gráfico para que las fotos lleguen al diario.

La violencia que ejercen los policías es brutal. Se ha escuchado decir a uno “Yo soy la autoridad”, cuando esta afirmación es falaz, la autoridad no existe, pero puede estar representado por jueces y fiscales y ser de relativo peso porque no dejan de ser personas donde la subjetividad juega un papel importante. Pero esta falacia, más la violencia contenida, la falta de acceso al mundo simbólico y la creencia de que las cosas se arreglan por la fuerza ya no convence a nadie; sin embargo, esta institución está minada de personas con estos modeles mentales arcaicos que no hacen otra cosa que entorpecer el crecimiento y el desarrollo de las personas como si fuesen cavernícolas. Es hora de que se sancione y capacite a las personas que no saben ejercer sus puestos de trabajo, y que se siga trabajando en educar a lxs policías para que aprendan normas de convivencias y valores como el respeto y la comunicación; y que dejen la violencia de lado ¿O es parte de la religión?

A 25 años de la Masacre de Flores

Hace 25 años, el 17 de febrero de 1994, Matías Bagnato tenía 16 años y era testigo del peor horror: un incendio, intencional, terminaría con la vida de sus padres, José y Olga, sus dos hermanos, Fernando y Alejandro, y de Nicolás, un amigo de uno de ellos que se había quedado a dormir. Él logró escapar del fuego por la ventana de su habitación.

El asesino, Fructuoso Álvarez González, fue capturado días más tarde y condenado a prisión perpetua. La Justicia lo extraditó a España, de donde es oriundo; luego fue liberado, pero en 2011 se corroboró que había falsificado datos y volvió a prisión. El año pasado, el hombre solicitó a la Justicia, mediante la Ley de Extrañamiento, su expulsión del país. Matías pudo sentarse ante los jueces y pedir que Álvarez Gonzáles siga preso: la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó el rechazo del pedido.

Fructuoso Álvarez González, el asesino

“Más allá de los años, para mí todos los días son lo mismo, desde ese 17 de febrero no hay día que no sienta la ausencia de mi familia. Obviamente también tiene el condimento de quenunca puedo terminar de cerrar el capítulo; más allá de la ausencia, es estar siempre con todo este tema latente por la realidad a la que me somete la Justicia que es continuamente los pedidos de libertad anticipada que pide este monstruo”, dijo en diálogo con otro medio de comunicación, Matías Bagnato, único sobreviviente de la llamada Masacre de Flores.

Respecto a la causa judicial, Bagnato explicó que el año pasado, luego de que se terminara el proceso que se realizó a través del pedido de la defensa del acusado por la Ley de Extrañamiento, volvieron a llamarlo desde la Fiscalía para decirle que Álvarez González había iniciado los trámites de libertad condicional.

“Cualquier ciudadano de pie no entiende y yo tampoco entiendo cómo puede ser que siempre pase lo mismo, que cada seis meses un detenido pueda pedir un beneficio. Vivo esto desde 2010 y no es vida”, sostuvo y agregó: “Tuve una reunión con la Comisión Penal de la Cámara de Diputados y lo que planteé fue eso. Con los tiempos de los procesos penales en nuestro país, es una tortura para las víctimas vivir así. Él pide un beneficio y hasta que se expide la Fiscalía, luego el Juez, luego Casación y el proceso se termina, pasaron varios meses y otra vez está habilitado a pedir otro beneficio. Es una tortura porque mi vida se transforma cada vez que pasa esto. Yo no tengo duda de que si este tipo estuviera libre me mataría a mí y a mi abuela”.

La inclusión de una víctima dentro del juicio es un mecanismo incorporado por una ley que establece distintas herramientas de protección para quienes sufrieron un delito. Justamente, y con el paso de los años, Matías se convirtió en una figura clave de esta normativa, la Ley de Protección de Víctimas, la cual asegura la representación jurídica a las víctimas de delitos y crea la figura del defensor público en este contexto. Esta normativa es de orden público, es decir, no es necesario que cada provincia adecue su Código Procesal, sino que todo el país tiene que escuchar a las víctimas.

“Si tengo la posibilidad, voy a declarar. Cuando él me amenaza en 2010, a mí la Justicia no me deja acceder a los expedientes porque no formaba parte de la causa. Formar parte fue lo que logramos hace dos años por la Ley de Víctimas y en mi caso fue el primero en la justicia ordinaria. Tuve la posibilidad de ser escuchado por los Jueces de Casación. Si puedo, voy a ir a declarar otra vez. Es importante que los jueces me miren a la cara y me digan los argumentos por los cuales podría quedar libre”, aseguró.

Como lo hace desde hace 25 años, decide homenajearlos. Mañana, a las 18:30, Matías recordará a su familia en la Plaza Simón Bolívar de Flores. “El Gobierno de la Ciudad se comunicó conmigo. Este lunes vamos a colocar una placa en una plaza que está ubicada a una cuadra de la casa donde vivía con mis viejos. A ese lugar iba con mis papás y con mis hermanos a pasear a mis perros, es el lugar donde tengo los recuerdos más lindos”, concluyó.

Álvarez Gonzáles condenado a prisión perpetua por la Masacre de Flores


El torso del muchacho asoma de una de las ventanas del piso superior del chalet del barrio de Flores. Le falta el aire. Descalzo, intenta pararse sobre el macetero de su balcón, pero el fuego ya alcanzó las plantas y los pies le queman. Es de madrugada y, a sus espaldas, la casa entera arde. Pocos minutos antes, un hombre regó la casa y hasta la vereda con combustible. Es 17 de febrero de 1994 y Matías Bagnato logra escapar del fuego. Aún no lo sabe, pero ya está solo: sus padres José y Alicia, sus hermanos Fernando, de 14 años y Alejandro de 9, también Nicolás, el amiguito que se había quedado a dormir, están muertos.

Los Bagnato en unas vacaciones

La noche del 16 de febrero los Bagnato habían visto cómo su equipo, San Lorenzo, le ganaba a Independiente un partido por la copa de verano. La tele se apagó luego de los goles del diablo Monserrat y Luifa Artime. Prontos a dormir, subieron a los dormitorios. La abuela, que habitualmente dormía con Alejandro, estaba en Necochea. Su amiguito, Nicolás, aprovecharía su cama.

Antes de acostarse Matías fumó a escondidas en el baño. Su mamá olió el cigarrillo y le gritó desde la cama: “¡Matías, ¿qué es ese olor?!”

-“Es el desodorante que tiré en el baño”, le dije desde la puerta de su cuarto. Fue la última vez que los vi”, dice Matías Bagnato 25 años después a otro medio de comunicación.

Unas horas más tarde, Fructuoso Álvarez González, esposo de la prima de su mamá, prendía fuego la casa.

El asesino de la familia de Bagnato, Fructuoso Álvarez González

José Bagnato tenía una fábrica de zapatillas y el negocio no andaba nada bien el último tiempo; con la apertura comercial que propuso el presidente Carlos Menem llovían zapatillas del exterior. Acorralado, José pensó en dejar de fabricar y sólo distribuir calzado.

El sábado de 1993 que Alejandro, el más chico de la familia, tomó la comunión, José soltó el tema en la mesa familiar. Fue después de la iglesia en el festejo que hicieron junto a la familia en su casa, en el chalet de la calle Baldomero Fernández Moreno. Fructuoso, a quien llamaban Cacho, estaba sentado a la mesa. No era la primera vez: habían celebrado muchas fiestas juntos, vacacionado juntos y Alicia era la madrina de su hija. “¿Estás loco? ¿Cuánto es lo que te está faltando? El lunes voy y lo hablamos”, le dijo a José. Cacho tenía dinero: era dueño de agencias de automóviles y salas de videojuegos.

-Ese lunes, cuando mi viejo llegó a casa a la noche, le dijo a mi mamá: “Vino Cacho, a Cacho lo mandó Dios”. No me olvido más de esa frase.

Matías, con 17 años, salió en la tapa del diario Clarín el día del fallo.

José y Cacho se hicieron socios. Cacho aportaba el efectivo que sacaría del ahogo a José y se cobraría el préstamo en cheques. La sociedad duró poco: Cacho pedía un interés mensual que no se había charlado; decía que José le debía cientos de miles de dólares. Para José no eran más de 40 mil.

Una tarde Cacho llamó a Norma, la mamá de Alicia. Le pidió que fuera a su casa para charlar, le dijo que él quería mucho a su hija y su yerno, que quería arreglar las cosas. Norma accedió. Una vez que se sentó en el living, él le arrimó un escrito: era un poder que pretendía que firmara. Norma era la dueña de la propiedad en la que funcionaba la fábrica.

La abuela se negó. Cacho la tomó del pelo y comenzó a golpearla. De su bolsillo sacó un papel con cocaína y la obligó a aspirar. Se bajó los pantalones y mientras le frotaba el pene por la cara, su esposa llamó a Alicia desde la planta alta de la casa.

La casa de la familia Bagnato

Alicia y José llegaron junto con la policía: habían hecho la denuncia apenas recibieron el llamado. Cuando llegaron a la casa, Cacho había escapado por los techos.

-¿Sabés quién es? Le dijo un policía a otro-, El dueño de Casandra.

Casandra era un prostíbulo, sauna, como le decían.

Era octubre de 1993 y Fructuoso Álvarez González tenía una denuncia en la comisaría 38. Fue entonces que comenzaron las llamadas por la madrugada. A veces atendía José, otras Alicia. Del otro lado de la línea, el que hablaba siempre era Cacho. Los amenazaba y les cortaba. Al rato volvía a llamar para pedir disculpas.

 Ese lunes, cuando mi viejo llegó a casa a la noche, le dijo a mi mamá: “Vino Cacho, a Cacho lo mandó Dios”. No me olvido más de esa frase

Luego empezó a llamar por las tardes, cuando los chicos estaban en la casa solos. A pesar de que cambiaba la voz, “hacía ruidos, respiraba, hacía como la de un monstruo”, Fernando y Matías sabían que era Cacho.

La madrugada del 17 de febrero de 1994 Matías despertó con la sensación de tener “una madera atravesada en la garganta”. Doblado, con medio cuerpo sobre la ventana, Matías vió sobre la calle a Norberto, su vecino. “¡Matías, tirate, prendieron fuego la casa!”, le gritaba. La voz de Norberto se confundía con el ruido que venía del cuarto contiguo. Como un soplete gigante, una llama azul bramaba desde la habitación de su hermano Fernando.

Aún un tanto dormido, vio que por debajo de la puerta de su cuarto se colaba una luz. “¡Esperá que mis viejos están despiertos!”, le gritó a Norberto.

Tomó aire, se quitó la remera, se tapó la boca con ella y abrió la puerta. No pudo avanzar: cuando logró abrirla una lengua de fuego entró a la habitación. Matías gritó que no se preocuparan por él, que podía salir por la ventana.

–Cuando miré para abajo vi que había fuego hasta la mitad de la calle. El fue a matar.Conocía la casa a la perfección: sabía que la habitación de Fernando y la mía eran las únicas que no tenían rejas.

No recuerda cómo fue que bajó. Lo que sabe lo reconstruyó a partir del relato de sus vecinos. Hubo una escalera, una terraza lindera, un policía, otro vecino. Tampoco recuerda haber pateado los autos estacionados: los bomberos le impidieron entrar a la casa. Una vez afuera, Matías quiso entrar a salvar a sus hermanos. A Fernando lo había escuchado: “¡Me quemo, me quemo!”.

 Luego empezó a llamar por las tardes, cuando los chicos estaban en la casa solos. A pesar de que cambiaba la voz, hacía ruidos, respiraba, hacía como la de un monstruo.

Ya en el hospital, un policía le preguntó si sospechaba de alguien. Con los labios negros por el humo, sin cejas, sin pelo, Matías respondió: “Fue Cacho”.

Seis horas les llevó a los bomberos apagar el fuego. Las pericias determinaron que hubo cinco focos de incendio: tres en la planta alta y dos en planta baja. Cacho había entrado.

Norberto fue el testigo que declaró haberlo visto esa madrugada. Tenía una pizzería y terminaba tarde de trabajar. Como su esposa era asmática, no fumaba dentro de la casa. Esa madrugada, a las 3.30, estaba en la vereda, sobre la calle Pumacahua, cuando vio un Renault Fuego que pasaba muy despacio. Como le dio miedo, decidió meterse y mirar por la ventana. El auto se fue pero regresó a los cinco minutos. En ese regreso, frenó en la esquina de Baldomero Fernández Moreno (el chalet de los Bagnato estaba a 4 metros). Apagó las luces y estacionó. Un hombre flaco y desgarbado descendió del automóvil. Lo vio agarrar unos bidones y perderse por Fernández Moreno. Luego escuchó como baldazos y, enseguida, explosiones. El hombre volvió corriendo al auto y salió arando.

En 1995 Fructuoso Álvarez González fue condenado a prisión perpetua por “homicidio agravado por un medio idóneo para crear un peligro común”. Durante el juicio una pareja de Pinamar que le alquilaba el local donde él tenía la sala de videojuegos declaró que habian discutido y les había prendido fuego el local.

Matías presenció el juicio junto a su abuela, a unos metros de Cacho. Pero no era la primera vez que se veían después de la muerte de su familia.

-¿Participaste de la reconstrucción?

-Me metieron en la habitación a las 3:30 de la mañana con él adelante. Los tipos preguntándome cómo era el fuego, qué altura tenía, de qué color era.

(Nicolás Stulberg)

–¿Dónde estaba Fructuoso?

-Parado en la puerta del cuarto, mirando con todos los de Penitenciaría al lado. A mí me temblaba todo. ¿Sabés lo que fue entrar de noche con 16 años a esa casa toda quemada?

La reconstrucción terminó cuando hicieron arar la Renault Fuego de Cacho por Pumacahua.

–El fuego es lo más terrible que hay. Pasé meses sin poder bañarme.

-¿Qué te pasaba?

–El vapor me hacía acordar al humo, entonces me daba asfixia. Ni hablar de prender una hornalla, de poner una estufa. Es el día de hoy que tengo pesadillas con la noche esa. Me levanto todo transpirado. Y el olor. El olor lo tengo acá [se toca la nariz] hace 25 años.

Matías Bagnato: “Mi abuela fue mi sostén” (Nicolás Stulberg)

En el living del departamento de Almagro donde vive hay cinco aviones. Cuatro están sobre un aparador, cerca de la mesa y otro frente al sillón. Es tripulante de cabina de Aerolíneas Argentinas. De la cocina asoma Berta para despedirse. Berta empezó a trabajar en la casa de los Bagnato cuando Matías era chiquito.

-Mi abuela fue mi sostén. Pero cuando ella se iba a laburar, Berta se tiraba en la cama conmigo a llorar. Ella me contenía. Extrañaba mucho la forma de ser de mi mamá. Era re besuquera.

Con la casa en ruinas y fajada por la policía, Norma y Matías se fueron a vivir a un departamento de un ambiente. Allí estuvieron durante un año y medio los dos. Todos los días la abuela llegaba con algo nuevo: ropa, un equipo de música, computadora.

La casa de la familia Bagnato fue comprada y restaurada. (Adrián Escandar)

-Me agarraba la mano y me decía: “Yo te prometo Mati que te voy a devolver todo lo que la vida me permita devolverte. Pero yo ayudo a un nieto fuerte, eso grabátelo. Un nieto llorando no. Así que si vos querés que tu abuela esté al lado tuyo, ¡huevos, eh!”

-Pero vos necesitabas llorar.

-Lloraba todo el día. Era tan duro entender lo que me había pasado. Acostarme con ellos y levantarme solo. Yo dormía mirando hacia la pared. Durante meses me pasó de abrir los ojos a la mañana y ver el empapelado de mi habitación: blanco con líneas grises. Necesitaba despertarme de esa noche.

Fructuoso Álvarez es el nombre el asesino.

Quince años después del juicio, una madrugada de 2010, sonó el teléfono en la casa de Matías. Eran las 3.30. No era habitual pero tampoco tan raro: podía ser que lo llamaran de su trabajo para sumarse a un vuelo.

–”Te quemaste”, me decía. Y me respiraba. Y ahí se me acabó la vida de vuelta, desde el año 2010 hasta hoy.

Cacho le hablaba con la voz que impostaba cuando llamaba por las tardes a su casa de Flores.

 Cuando miré para abajo vi que había fuego hasta la mitad de la calle. Él fue a matar. Conocía la casa a la perfección: sabía que la habitación de Fernando y la mía eran las únicas que no tenían rejas

Como es español, Fructuoso Álvarez González fue beneficiado en 2004 por un acuerdo con su país. Ese año fue trasladado a España donde cumpliría el resto de su pena. Por una incongruencia en las condenas –en España no existió la cadena perpetua hasta 2015- y por un error en el fallo inicial -figuraba que el asesinato había sido en 1990 y no 1994- Fructuoso quedó libre.

Según los registros de la Policía Aeroportuaria y Migraciones Álvarez González había ingresado al menos seis veces a la Argentina. En todas las oportunidades dieron aviso al juez pero no tuvieron respuesta. Con una libertad firmada en España y sin oposición en Argentina, entró.

Axel López, el juez que entendía en la causa, le confesó a Matías que se le había pasado en el papelerío. “Estoy tapado, somos tres jueces de ejecución para resolver todo. Me lo morfé”, recuerda Matías que le dijo. López fue luego acusado por mal desempeño de sus funciones al conceder la libertad condicional a Juan Ernesto Cabeza que intentó violar y asesinó a una mujer en el Chaco cuando lo liberó.

“Lloraba todo el día. Era tan duro entender lo que me había pasado. Acostarme con ellos y levantarme solo”, recuerda Matías (Nicolás Stulberg)

Finalmente Fructuoso fue detenido en diciembre de 2011. En mayo de 2017, después de pedir salidas transitorias, echó mano a la Ley de extrañamiento para poder terminar su condena en España, pero no lo logró. Hace dos meses inició otro trámite: quiere su libertad condicional.

En una caja de tortas y una carpeta oficio: allí caben todos los recuerdos que tiene Matías de su familia. Todo lo que recuperó está acá. Hay diplomas de competencias deportivas de Fernando, agendas telefónicas, fotos con sus hermanos. Una del casamiento de sus papás. En algunas el fuego destruyó los rostros y, el agua de los bomberos, otro tanto. Están todas las llaves de la casa: del quincho, de la terraza, del garage.

 El vapor me hacía acordar al humo, entonces me daba asfixia. Ni hablar de prender una hornalla, de poner una estufa

La carpeta, que había quedado en la cocina donde el fuego no fue tan dañino, tiene apuntes de Biología con la letra de Alicia. Matías se había llevado la materia a marzo y su mamá lo estaba ayudando a estudiar.

-¿Sentís el olor o sólo yo lo siento?, me pregunta Matías.

No es su memoria: hay olor a quemado.

Lo último que saca de la caja es un Movicom y un contestador automático. El ladrillo, como le decían a esos teléfonos, lo tenía Alicia en sus manos cuando la encontraron los bomberos junto a su hijo Fernando, en la bañera. El contestador funcionaba con casettes y eran tema de discusión familiar. Alejandro, el más chico, solía robarlos para usarlos en su walkman. Le gustaba grabarse hablando.

No fue hasta 2003 que Matías sacó el casette de la contestadora y lo escuchó.

-Están la voz de mi mamá y la de Alejandro. Él está recorriendo los cuartos y mi mamá le responde. Son las dos únicas voces que tengo. La voz es lo primero que uno pierde.

-¿No recordás las voces de Fernando y tu papá?

-No. De Alejandro y mi mamá sí porque escucho el audio cada tanto.

Persecución sin sentido

Tom of Finland de Dome Karukoski

Touko Laaksonen, más conocido como Tom de Finland, sufrió la persecución homofóbica de su tiempo. Devenido ícono gay, alistado como soldado durante la Segunda Guerra Mundial, fue pionero en el fetiche leather. La película estrenada hace unos meses en el mundo, todavía no tiene fecha en la Argentina; pero puede verse en Internet como un testimonio de su época y un ejemplo de lucha constante.

Era más fácil para Touko Laaksonen cuando estaba en la guerra, alistado por Finlandia para combatir contra Rusia, y después en la Segunda Guerra Mundial porque ahí había cruising en los bosques nevados, entre los soldados y sus jefes que se encontraban en la oscuridad de la noche y se entregaban sin palabras al placer.

Cuando la guerra terminó  y Touko volvió a su ciudad, otra guerra lo perseguía: los policías que trabajaban combatiendo la homosexualidad. Su refugio era dibujar lo que le estaba prohibido tocar; lo hacía con tanta pasión y excitación, que todo era exagerado, grande, llamativo. Esas primeras postales, homoeróticas, que 25 años más tarde se expusieron, en los 70, bajo los derechos que Touko dejó a la firma McCann-Erickson de Helsinki, fueron la contraseña para el levante. Touko las pasaba por debajo de la puerta en baños que frecuentaba, como armas de seducción. Alguien podía picar su carnada o denunciarlo, y ahí entraban los polis con los palos. Más tarde repitió la misma técnica en los lockers del gimnasio con su mirada dura, seca, expectante frente a la reacción del macho que se sorprendía por la tarjeta.

La “limpieza de criminales” (homosexuales) continuaba y el maestro del lápiz contrarrestaba la persecución dibujando con mayor intensidad. La imaginación y la fantasía lo resguardaban de un afuera cada vez más peligroso; podían llevarlo preso pero a su deseo no podían encarcelar. La guerra continuaba y Touko encontraba paz en esos cuerpos musculosos y vergas XL Extra Large que ahora pintaba a color.

Un viaje a Berlín, en búsqueda de diversión y liberación, acompañado de sus dibujos secretamente guardados en la valija, con la posibilidad de realizarse como artista, terminó en un desastre. Perseguido por sus dibujos, considerados obscenos, se transformaron en una bomba nuclear.

“Se puede terminar en la cárcel, la policía está en la búsqueda. Su familia y sus colegas fueron interrogados”, lo advirtió el condecorado oficial Laaksoen, con el que había intercambiado flujos una noche de luna, en los bosques de Helsinki.

Helsinki seguía oscura después de la guerra y los primeros asomos de deseo, en fiestas privadas, con música de jazz, los albores del rock, las motos y el whisky, seguían siendo duramente reprimidas. Para sobrevivir Touko decidió la transformación que lo llevó a firmar sus dibujos como Tom of Finland, mientras trabajaba de publicista.

La película nos muestra que se pueden reprimir a las personas, pero no su deseo, que se escabulle con artimañas para salirse del cuerpo y estamparse donde pueda, y dejar su marca de liberación.

Después llegó a los bares sado-masoquistas de California, y la explosión de pollas hermosas. Logró que la muchachada se masturbara con sus dibujos; la aspiración más grande que cualquier artista puede conseguir. ¿Qué más puede pedir un artista a su público que lograr la emoción extrema, una erección y una acabada?

Bajo ese contexto hostil y represivo, con tenacidad y una lucha sin tregua, Tom se posicionó como el primer ilustrador de temática gay en todo el mundo, con dibujos explícitamente homoeróticos: hombres musculosos, con pollas grandes, enfundados en botas, gorras y trajes de policías (la paradoja).

En un escenario lleno de nieve, su ex teniente expresa su locura en un intento de internación, para curarse de sus deseos homosexuales, ser productivo y poder servirle a la patria.

Tom alto, flaco, con bigotes, un bosque en los ojos que no puede olvidar y una guerra de la que nunca salió se enfrenta a su hermana que tilda sus trabajos como baratijas, uno de sus amigos empieza a morir de SIDA. Se corría la voz que la gente enfermaba por el virus de sus dibujos; y ya nadie lo publicaba.

Con imágenes oscuras pero bien logradas, diálogos contundentes, la película avanza mostrando la intimidad del artista, girando sobre el eje del contexto persecutorio y las dificultades que fue atravesando para consagrarse como Tom of Finland.

Algunos hitos de su vida, como las remeras con sus obras que en los 70 fueron un rasgo distintivo de la famosa tienda SEX, de King’s Road, en Londres lucidas por Sid Vicious convirtiéndose y convirtiéndolas en parte de estética punk; o la relación con su amigo Robert Mapplethorpe con quién compartió el fetichismo en bares BDSM no tuvo lugar en el film.

A Tom le llegó el éxito cuando estaba desahuciado, pero no pudo extinguirse, sus dibujos nos recuerdan que todos podemos ser un chico de Tom of Finland.

Charla de economía en ojotas

El 5 de febrero, el referente de Avancemos Por el Progreso Social (APPS) realizará, para los vecinos de la ciudad coordillerana, una nueva charla gratuita de su ciclo “Economía en ojotas”. El resto del mes continuará con estos encuentros en diferentes barrios porteños.

En febrero, “Economía en ojotas” sigue con todo.

El ciclo de charlas gratuitas y abiertas a los vecinos, en las que Matías Tombolini revela sus secretos para hacer que el sueldo rinda mejor a pesar de la crisis, llegará hoy a Holly Restobar (Juan Manuel de Rosas 435, Bariloche), a las 18:30.

Luego ese encuentro, a “Tombo” lo esperan los barrios de Congreso (el lunes 11), Caballito (el martes 12), Monserrat (el miércoles 13), Villa del Parque (el lunes 18), Boedo (el martes 19), Monte Castro (el miércoles 20), Villa Crespo (el lunes 25), Flores (el martes 26) y Mataderos (el miércoles 27). El horario de inicio, en estos casos, es a las 18.

Durante enero, el economista llevó este ciclo a numerosos barrios porteños y, los fines de semana, a la Costa Atlántica. Arrancó en Miramar y continuó por Almagro, Caballito, Balvanera, Mar del Plata, Flores, Villa General Mitre, San Telmo, Necochea, Villa Crespo, Parque Avellaneda y Floresta. El último día del mes dio, desde Bariloche, una charla en vivo por Facebook e Instagram.

Para asistir a los encuentros de “Economía en ojotas”, solamente hay que inscribirse en www.tombo.com.ar.

Convocan a cacerolazo por nuevo tarifazo

Los tarifazos ponen presión a los precios y se espera una inflación de casi el 40%. Contra las proyecciones del Gobierno, el sector privado estima un incremento de precios que trepará al 39,2% en los próximos doce meses. El Presupuesto marcó un pronóstico del 23%.

El sector privado estimó una inflación de casi el 40%. El Presupuesto diseñado por el equipo económico espera un incremento de precios de apenas el 23%. Un informe del Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella señaló que en enero la inflación esperada para los próximos 12 meses subió al 39,2%. Esto significó un alza de 3,5 puntos contra la medición de diciembre. La encuesta realizada por la casa de estudios y Poliarquía mostró que la inflación “percibida” durante 2018 por las 1.215 personas consultadas se ubicó en 60,4%, según el promedio de las respuestas, y en 50%, según la mediana, por encima del 47,6% que marcó el IPC del Indec. Tras los anuncios de tarifazos, las expectativas para este año avanzaron 3,5 puntos desde el 35,7% de la encuesta de diciembre al 39,2% de enero, de acuerdo al promedio de las respuestas. En términos regionales, el promedio de las expectativas se incrementó en el Gran Buenos Aires y en las provincias, pero se mantuvo en la Ciudad de Buenos Aires. En la CABA marcó 35,2%; en el GBA, 42,6% (+5,6 puntos) y en el interior, 35,4% (+1,8).

En Capital Federal hay convocatorias en 15 barrios. Además convocan a un gran ruidazo en la Plaza de Mayo el viernes 1 de marzo. En el día en que la luz y el colectivo vuelven a subir, convocan a un ruidazo en 15 barrios de la Capital Federal para decir “basta” a los aumentos aprobados por el Gobierno.

Los puntos de Convocatoria en CABA:

Comuna 1: Parque Lezama: Av.Brasil y Defensa. / Av. Independencia y Defensa / Av. Independencia y Chacabuco. / E. Ríos y San Juan

Comuna 2: Av. Córdoba y Pueyrredón

Comuna 3: Av. Belgrano y Jujuy / Plaza Miserere: Av. Pueyrredón y Av. Rivadavia./ Av. Corrientes y Av. Callao.

Comuna 4: La Boca: En 5 esquinas (Av. Benito Pérez Galdós y Av. Alte. Brown) / Parque Patricios: La Rioja y Av. Caseros./ Pompeya: Av. La Plata y Av. Chiclana / Pompeya: Saenz y Traful

Comuna 5: Almagro: Av. Corrientes y Medrano / Boedo: Boedo y Av. San Juan.

Comuna 6: Acoyte y Av. Rivadavia / Monumento al Cid Campeador: Av. San Martin y Av. Gaona

Comuna 7: Plaza Pueyrredón (Flores): Av. Rivadavia y Artigas / Parque Chacabuco: Av. Asamblea y Emilio Mitre./ Cobos y Curapaligue / Varela y Eva Perón

Comuna 8: Av. Riestra y Murguiondo / Guamini y Av. Gral. Fernández De La Cruz./ Av. Soldado de la Frontera frente al Cesac N° 3 / Lugano 1y2 Frente a la Salita

Comuna 9: Av. Directorio y Lacarra./ Av. Rivadavia y Carhue. / Mataderos: J. B. Alberdi y Murguiondo

Comuna 10: Av. Lope de Vega y Av. Francisco Beiró / Av. Lope de Vega y Av. Álvarez Jonte./ Lacarra y Av. Rivadavia / Av. Lope De Vega y Nogoya / Chivilcoy y Av. Juan B. Justo

Comuna 11: Plaza Dr. Sáenz Peña: Av. Juan B. Justo y Boyacá / Nazca Av. y Av Álvarez Jonte./ Av. San Martín y Nogoyá / Cuenca y Av. Beiró. / Devoto, Mosconi y Av. San Martín / Nogoyá y Lope de Vega / Av. Juan B Justo y Nazca

Comuna 12: Saavedra: Av. Balbín y Av. Goyeneche/ Villa Urquiza: Monroe y Triunvirato / Villa Pueyrredón: Mosconi y Artigas.

Comuna 13: Av. Cabildo y Juramento / Federico Lacroze y A. Thomas / Av. Crisólogo Larralde y Av. Cabildo

Comuna 14: Av. Santa Fe y Av. Scalabrini Ortiz / Av. Santa Fe y Coronel Díaz/Av. Santa Fe y Av. Juan B. Justo / Av. Córdoba y Av. Scalabrini Ortiz

Comuna 15: Av. de los Incas y Triunvirato / Av. Corrientes y Ángel Gallardo / Av. Corrientes y Av. Scalabrini Ortiz / Av. Corrientes y Dorrego / Av. San Martin Av. y Av. Juan B. Justo / Av. Federico Lacroze y Av. Forest. / Paz Soldán y Donato Álvarez