Corredores Turísticos de la Policía de la Ciudad

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Larreta y Ocampo presentaron la División de Corredores Turísticos de la Policía de la Ciudad. Son corredores especializados para garantizar la seguridad de los turistas que visitan la Ciudad de Buenos Aires, la sede está ubicada en  avenida Corrientes 436.

A partir  de un estudio sobre el despliegue territorial, el mapa del delito, la demografía y la migración interna se realizó una política vinculada directamente con los corredores turísticos con objetivo de cuidar a los turistas que visitan la Ciudad.

“Desde la creación de la Policía de la Ciudad estamos avanzando en el camino correcto, sacamos más policías a las calles, más equipadas y con mejor tecnología. Sabemos que nos falta mucho para recorrer pero estamos en ese camino”, comentó el jefe de Gobierno.

La finalidad de esta iniciativa es transmitir tranquilidad y satisfacción a los visitantes de Buenos Aires. Esta División se encarga de proceder de forma más rápida y eficaz, priorizando las adversidades que enfrenta un extranjero en un país ajeno, como es el idioma, las leyes, el entorno y la diversidad cultural.

El protocolo de actuación de la Policía de Asistencia Turística consiste en una primer instancia de asistencia, en donde se toma contacto con el turista, se lo comunica con la embajada o consulado. Una segunda instancia de traslado a la comisaría correspondiente para que pueda hacer la denuncia y una última instancia donde se lo acompaña a un lugar seguro para brindarle tranquilidad y acompañarlo.

“La especialidad que tienen estos corredores es que los policías se encuentran capacitados para la resolución de conflictos con los turistas. Se ha desplegado de manera más eficiente la cantidad de agentes capacitados para intervenir en situaciones con extranjeros, que saben varios idiomas como portugués, inglés, italiano, japonés entre otros”, dijo el ministro de Justicia y Seguridad porteño.

Esta División cuenta con móviles ploteados e identificados para que les sea más fácil de reconocer a los visitantes. Estos uniformados tienen como principal función la protección, brindar información, asistencia y contención a los turistas.

“Es importante que tengamos políticas activas de forma tal de poder cuidar a estos turistas que tanto bien nos hacen a la comunidad, es así que dentro de nuestro cuidado a la comunidad también este focalizado una problemática como es la de los corredores turísticos. Los principales lugares que cubren los efectivos especializados son los barrios de San Telmo, La Boca, las cercanías del Monumental y el obelisco”, expresó Martín Ocampo.

Rodríguez Larreta opinó acerca del policía imputado por el robo al turista norteamericano: “Ante una situación tan clara, que el policía actuó para salvar la vida de esa persona y otras a su alrededor y que termine en que el policía esté procesado y con un embargo, me parece un despropósito”. Y agregó: “Con el fallo del juez creemos que hay que cambiar la ley para que sea más clara, el proyecto que está impulsando el Gobierno Nacional de Planificación del Código Penal, uno de los temas que se está tratando es la responsabilidad de la policía”.

Asaltos

 

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La ambigüedad de los intelectuales de vanguardia: Más poesía y menos policías. “No necesitamos a alguien que vigile nuestras acciones, parados ahí, vigilándonos, para que podamos ser libres”, dicen y tienen razón. Pero la mirada vigilante, por más que pase por nuestras cabezas también, y sobre todo, tendría que estar dirigida a los maleantes (cosa que no suele pasar porque la mayoría de las veces la mirada vigilante cae sobre sus celulares, que como adolescentes miran y chequean todo el tiempo).

Que no debería haber policías en las calles, es cierto; pero eso sería en un país de vanguardia, ideal. Y Argentina está muy lejos de ser Australia. Muy por el contrario, la presencia policial en las esquinas (lamentablemente en en el día de hoy y hasta que se haga un plan a largo plazo de política de vanguardia en serio y se disminuya la pobreza a grado cero) necesitamos policías en las calles. Pero policías atentos, que sepan desplazarse y correr (en Francia durante la mañana entrenan en el gimnasio y sus cuerpos parecen de actores porno, mientras que nuestros lamentables policías no pueden agacharse a levantar a gorra cuando se les cae).

Lamentablemente cuando sucede un hecho trágico se llena de policía la cuadra, pero a las pocas semanas desaparecen y todo parece volver a empezar… Los datos que leeremos a continuación se desprenden del Informe sobre Homicidios 2016 elaborado por el Consejo de la Magistratura de la Nación (CMN), presentado este viernes. Las cifras indican una baja en la cantidad de homicidios en la Ciudad durante ese año, con respecto a 2015. De 175 descendieron a 147. Y la tasa cada 100 mil habitantes se ubicó en 5,09, frente a 6,05 del periodo anterior.

Buenos Aires sigue teniendo uno de los índices de crímenes más bajos de Latinoamérica. Pero los números pueden ser engañosos. Y lo que ocurre en Recoleta, uno de los barrios con tasa 0 de homicidios, es muy distinto a lo que pasa a escasas cuadras, en Retiro, el barrio porteño que tiene una tasa de 24,45 asesinatos por cada 100 mil habitantes, la más alta de la Ciudad. Le siguen Barracas (17,8) y Flores (17,07). Los tres tuvieron en 2016 un porcentaje de homicidios mayor a Moreno, el municipio con más crímenes por 100 mil habitantes (15,8) del Conurbano durante ese año, y Rosario, cuya tasa fue de 14,5.

El médico Pascual Mollo (69) festejaba el cumpleaños de una de sus hijas en su casa de Rivera Indarte y avenida Directorio, en Flores. La noche del 10 de diciembre de 2016 había salido a despedir a unos invitados, cuando apareció un grupo de asaltantes. Mollo evitó que los ladrones ingresaran a su casa, donde estaba su familia, y recibió un tiro por la espalda. Murió horas después. El caso desató una fuerte polémica en torno a la atención del SAME y subió la temperatura en un barrio que terminaría de explotar dos semanas después, con el el crimen de Brian Aguinaco, un chico de 14 años baleado por motochorros. La furia vecinal provocó un estallido en contra de la comisaría 38° y el cambio de la cúpula policial.

Esos casos no fueron hechos aislados. En 2016, Flores fue el barrio de la Capital en el que hubo más asesinatos (28), seguido por Barracas (16), Retiro (16) y Villa Lugano (14).

Inmobiliarios

El tema de la vivienda es prioritario para cualquier ser humano: los alquileres, la casa propia, los costos para mantenerla. Una mirada a corto plazo centrada en nuestros intereses podría hacernos ver que las cosas van de mal en peor. Pero ¿eso no sería una foto de lo inmediato centrado en uno mismo? ¿Qué pasa cuando nos informamos de los planes a mediano y largo plazo? Pero también es cierto que uno vive en este mundo, en este país, en este barrio y en este momento y no tenemos ganas de sacrificarnos en pos de un ideal (el de un mejor país en el día día de mañana) que no sabemos si será realidad. Las promesas de los políticos resultaron ser la hipocresía más grande que jamás se haya imaginado un escritor de ciencia ficción. Entonces ¿vamos a creer que del día a la mañana van a dejar de robar por una causa noble? Si las personas, más allá del partido político al que dicen pertenecer, somos las mismas. Los valores éticos trascienden la ideología política; pero de eso parece no darse cuenta la gente.

Volvamos a los datos crudos, reales e inmediatos de la coyuntura inmobiliaria del barrio: El precio de los alquileres en la ciudad de Buenos Aires subió un promedio de 31 por ciento en el año 2017. En 14 barrios el aumento fue mayor al promedio mientras que en 16 tuvieron subas por debajo del mismo, según un informe privado. La plataforma de oferta de propiedades Mercado Libre Inmuebles hizo un relevamiento de los avisos publicados en 30 barrios y llegó a la conclusión que el aumento promedio del 31 por ciento interanual fue 6 puntos porcentuales mayor a la inflación del año anterior, que fue del 24,8 por ciento.

Entre los barrios de mayor aumento se incluyeron Parque Chacabuco, Villa del Parque y Barracas, donde las subas fueron del 60; 52,9 y 52,8 por ciento, respectivamente. Le siguen Barrio Norte (43); Villa Pueyrredón y Recoleta (40); Villa Crespo (39); Palermo y Almagro (34); Villa Urquiza (33) y Congreso, San Telmo y Balvanera (32 por ciento).

Los barrios con menos aumentos o por debajo del promedio fueron Puerto Madero, que registró una baja del 12 por ciento; Retiro, que también tuvo una baja inicial del 19 por ciento y luego se estabilizó; Villa Luro (suba del 13 por ciento); Monserrat (16); Núñez (17); Villa Devoto (18); San Nicolás (19) y Liniers (23 por ciento).

Los ocho barrios restantes están por debajo del promedio general de aumento de los alquileres pero por encima de la inflación, entre los que se incluyen Flores, Floresta, con subas del 25 por ciento; Las Cañitas y Saavedra, el 28; Boedo, 29; San Cristóbal y Belgrano, 20; y Caballito, 31 por ciento.

En tanto, el Centro de Estudios Concejalía Popular de Rosario realizó un estudio comparativo de aumento de precios de alquileres en esa ciudad santafesina y determinó que los incrementos se dieron en el primer semestre de 2017, por cerca del 20 por ciento, y se desaceleraron en el último semestre. Estableció que en diciembre del 2017 el aumento general de alquileres en esa ciudad fue del 32,1 interanual; para departamentos del centro fue de 32,6; para unidades del macrocentro 31,5 y en los barrios fue del 29,4 por ciento.