Más reincorporaciones a Télam

 

El programa de despidos en la agencia Télam sufrió hoy un nuevo traspié en la Justicia. Ahora 17 compañeras y compañeros ilegalmente despedidos el 26 de junio de 2018 fueron reincorporados por un fallo del juez Ricardo Tatarsky, responsable del Juzgado Nacional del Trabajo Nro. 22 a raíz de una acción cautelar autónoma presentada por el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBa).

Los compañeros alcanzados son VICTORIA   OJAM, ALEJANDRO DANIEL WODA, FAVIO GERARDO ROA, JOSE MARIA DE LUCA, DANIEL ALBERTO BELLO,  CARLOS MARCELO CATRILEO, ALEJANDRA   GRISEL   ACUÑA BARRENECHEA, AYELEN   LIHUEL   MACHADO, SANTIAGO   MARIO VENTURA, MORIA   CAROLINA   FELICE, JONATHAN   JORGE   LEAL MARCHENA, DAVID PABLO SANCHEZ, FACUNDO NICOLAS DELGADO, JULIAN ERNESTO VARELA, MARIA CAROLINA BALDERRAMA, LUIS ALBERTO DIAZ Y HECTOR JAVIER MERLO.

La Justicia, una vez más, volvió a considerar que es ilegal despedir en la Argentina en forma masiva –en el caso de Télam, al 40.35 por ciento de la planta de personal- sin realizar un Procedimiento Preventivo de Crisis en forma previa. A falta de tal requisito, el magistrado ordenó las reincorporaciones y el pago de los salarios caídos.

De este, modo son más de 280 las trabajadoras y trabajadores reincorporados por la Justicia de entre los 357 despidos ordenados por el ex ministro Hernán Lombardi. Mientras tanto el trámite de apelación de las cautelares ya resueltas con anterioridad continúa transitando su curso natural a la espera de una sentencia definitiva por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.

Ruggi fem: Las Vikingas

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DAME PELOTA

Son Vikingas, el equipo de rugbi femenino que entrenan en el club GEI. Las nuclea la Unión de Rugbi de Bs. As., que depende de la Unión Argentina de Rugbi, donde también están Los Pumas. Hay 16 equipos femeninos en Buenos Aires. Este fin de semana compitieron en un torneo que se realizó en Entre Ríos y salieron campeonas. Es la primera vez que en el torneo incluyen equipos femeninos, por eso se las ve contentas y adrenalínicas.

 

Me siento en un tronco, bajo la sombra, frente a una mesa de madera y una chica menuda y  tímida, con sonrisa triste, me saluda. Se llama Grisel. Oigo una chicharra que no para de cantar. Destapo mi gaseosa y me entra un whattapp, es Mottu, dice que está estacionando el auto. Levanto la vista y la veo. Empiezan a llegar las otras chicas. Sofía, Mariana, Florencia, Agustina, Johana y Sabrina. Se sientan en la mesa, bajo el árbol, y no paran de contarme cosas. La que lidera la conversación es Mónica Mottura, de 50 años, divorciada, sub capitana del equipo.

 

Inicios

Hay jugadoras que acaban de incorporarse y otras que fundadoras que están desde sus inicios, desde el primer partido en el 85. Iban a un colegio de monjas y se enteraron que en ALUMNI había un equipo de rugbi femenino, pero no tenían contra quién jugar. Llegaron a tener 30 chicas, ahora son 15. Se llaman Vikingas porque andaban con el pelo rojo y con trenzas. Me cuentan que ahora hay otro equipo de rugbi femenino, uno universitario de José C. Paz, que también se llaman Vikingas, y que son unas atrevidas. Repiten tantas veces la palabra atrevidas y se ríen tanto, que pareciera que les gusta que haya otro equipo con su nombre, como en espejo. Les hicieron partido a “las atrevidas” y les dejaron en claro quiénes eran ellas y quiénes “las atrevidas”. Hablan del prejuicio y el machismo como algo naturalizado, algo que pareciera estar acostumbradas a hablar.

J: A pesar que se pide paridad de género, que se aprobaron un montón de leyes… Lo que tiene que cambiar es la cabeza de la gente común, nosotras no.

M: Si estás de novio con alguien y le decís que jugas al rugbi te dicen que estás loca, que te vas a lastimar- Me asombro cuando me dice que la jugadora que está al lado es su hija. Su hija me mira y se ríe- No todo es un desastre, que te golpeo y te tiro. No- dice enojada- Se entrena. Hay una técnica. Te podes lesionar como en cualquier deporte.

J: Hay gente que te dice, ¿al rugbi? Deporte de hombres…

 

¿Y qué le dicen ustedes?

  • G: Todo deporte tiene masculino y femenino.
  • S: No es un deporte violento, como muchxs creen.
  • M: Es el machismo… Porque somos mujeres tenemos que jugar con muñecas. ¿Desde cuándo?
  • G: Te dicen que juegues al hándbol.
  • Yo siempre trepaba a los árboles, jugaba a la pelota…
  • El machismo es de la mujer cuando dicen que es un deporte de hombres. Muchas mujeres no lo ven como una posibilidad. No nos podemos dedicar a full porque es amateur. Gastas plata para entrenar, la ropa, la alimentación, el gimnasio.
  • Pero eso es para el hombre como para la mujer, boluda.
  • Cada vez se hace más profesional y hay que entrenar para no quedarse.
  • Ella es Chicha, la sub capitana…
  • Siempre hay alguna lesionada… Pero las chicas nuevas siempre son bien recibidas.

 

 

¿Por qué eligieron el rugbi?

  • La rudeza.
  • Te golpeas. Te levantas. Eso me gusta.
  • Meter un buen tacle.

 

Son entrenamientos fuertes. Eso les gusta…

  • Sí. ¿Queres que te mienta?
  • Yo no me veo haciendo yoga.
  • Es raro que veas una jugadora de rugbi tranquila.
  • Como somos acá somos en la vida. Somos minas que no pasamos desapercibidas por la vida. Somos aguerridas, de armas tomar…
  • Todas con carácter, eso acá te doma. Te enseña a que tengas que cerrar el orto.
  • Es un desafío físico y personal.

 

 

¿Hay algún tipo de bautismo?

Las agarramos y les teñimos el pelo…

 

 

¿Qué requisito tienen que tener para entrar?

  • No importa el peso, la altura, el color del pelo, el gusto sexual. Nada. Ganas de jugar y aprender. Ganas de divertirse.
  • Chicha (Vittorio), que es la que se acaba de ir, como vive sola, tiene 26, es la que aloja a las otras. Las chicas van siempre a su casa. Se quedan a dormir.
  • Convengamos que hay algunas que viven lejos.
  • Como ella que viene desde Las Heras.
  • Antes, en Las Heras había rugbi femenino, ya no.
  • Ella viajo 4 horas. Dos para venir y dos para volver.
  • Pero es lindo. Vale la pena.
  • Chicha les da alojamiento…

 

 

¿Son todas tortas?

  • No. Hay de todo como en todos lados. Tiene que haber diversidad. Hay lesbianas, pero también hay héteros.
  • Sobre gustos…
  • A cada una le gusta lo que le gusta…
  • Imaginate…
  • No necesariamente por jugar al rugbi sos torta, ahí aparece otra vez el prejuicio. ¿Si hay en el equipo? sí, hay, claroooo- Miro la oreja de una jugadora y veo un arito con la bandera del arco iris.
  • A mí me gusta el código del deporte y la sexualidad me da lo mismo.
  • Imaginate lo que era para nosotras jugar al rugbi hace 30 años. Salíamos de la dictadura militar y luchábamos contra eso, contra esta cultura machista; y hubo un par de años que no se hizo nada en el femenino. Paramos dos años y hace 13 que volvimos.

 

¿Se armó alguna parejita en el equipo?

  • Y, alguna se arma…

 

Ustedes que hablan de prejuicios. En los vestuarios no aparece esa cosa de “la hétero” que tiene miedo que “la torta” le mire las tetas…

 

  • No, sino no podes jugar.
  • Hay respeto por el otro. Nadie invade el espacio.
  • Las más chicas al principio tienen vergüenza, pero después… Después…
  • Es el pudor.
  • A mí me pasó también. Imaginate, yo tengo 49 y ella 22. No es lo mismo su cuerpo que el mío… Pero cada una hace sus cosas… A las más chiquitas quizás les impacte eso.

 

Género

Si viene una trans, ¿la dejan jugar? Pregunto esto porque hubo un equipo de fútbol gay que les costó admitir a unx travesti. Decían que era un grupo de machos gay, si ella era mujer como decía que se buscara un equipo de mujeres…

  • Sí. No sé cómo sería a nivel competencia.
  • El discriminado es discriminador, eso es típico.
  • La verdad es que nunca nos pasó, pero nos gustaría.
  • Pasamos tanto tiempo luchando por la igualdad, que… la verdad, no estaría bueno discriminar.
  • Estaría bueno una trans…
  • A nivel unión de rugbi creo que habría problemas… No nos dan pelota, pero para hincharnos las bolas, seguro que pondrían algún pero…
  • No están nunca peo para eso seguro que van a estar.

 

¿Por qué piensan eso?

  • Y… porque no les gusta que haya equipos de mujeres.

 

¿Y si algún chico quiere incorporarse al equipo, lo dejan?

  • Tienen los equipos masculinos ellos…
  • Hay diferencias físicas que no podemos negar, por más que entrenemos iguales que ellos. Al ser hombre, fisiológicamente, tenes otra fuerza, distinta.
  • No podemos negar eso.

 

¿No estás siendo machista?

  • ¿Vos preguntas por qué no hay mixto?
  • Hay un tema fisiológico.
  • Nosotras entrenamos con los hombres, con los pibes, con los veteranos, pero no podes competir con ellos, porque hay un tema fisiológico; no de discriminación.
  • No somos iguales. Son diferentes capacidades que tenemos.
  • A veces entramos en calor juntxs, pero sí, es distinto.

 

Tengo que hacerles una pregunta que no me gusta mucho, pero…

  • ¿Qué? ¿Cómo nos cuidamos las tetas?

 

No, pero está buena la pregunta…

  • Algunas, las que tienen, se ponen dos corpiños o uno; y las que no, no. Cuando éramos chicas nos vendábamos, nos fajábamos; para cuidarnos de los golpes. Hemos tenido moretones, pero lo mismo les pasa a ustedes cuando juegan al fútbol, no me jodas… Un codazo pasa.
  • Nos podemos agarrar de los pelos afuera, pero…

 

¿Son muy peleadoras?

  • Somos mujeres (eso es machista) y somos temperamentales.
  • Y hay mucho ego.
  • Nosotras ya lo pasamos eso de pelearnos, ahora les pasa a los equipos más nuevos.
  • Nos hemos recontra agarrado a trompadas. Pero somos un semillero, porque de acá salieron… la capitana nuestra, Patricia Fusco juega en la Selección Nacional.
  • Yo me desgarré acá. Me cagué el menisco, pero seguimos adelante. No podía caminar y jugué igual.
  • Yo hablo mucho. Puteo bastante…
  • Ella, con el afán de querer alentar, grita demasiado.

 

 

Dictadura, deseo e ideología Vuelve al teatro Piaff, porque el amor así lo quiso…

 

 La isla bonita

No es la biografía de Edith Piaf sino un retazo en la vida de un maestro que enseña a leer y escribir, y sobre todo que le es fiel a sus valores.

Como una prolongación de la selva misionera, se oyen pájaros sobre el río Paraná. El agua que desemboca en el arroyo Santa Rosa y el chiflete de los sauces transmiten calma. En el atardecer salen ranas, y la paz que no se vive en Buenos Aires, empieza a inquietar a finales de los 60s, y principios de los 70s, cuando los edictos policiales (vigentes hasta en la democracia) perseguían a los llamados “homosexuales” por el solo hecho de serlo. El 2ºG decía: “Serán detenidos los que se exhibieran en la vía pública vestidos o disfrazados con ropas del sexo contrario”. Eran muchos los disidentes en Buenos Aires que recibían palizas por los canas. Mientras que en la isla del Tigre se llenaba de locas, se ponían vestidos y alhajas de cotillón bailando y cantando entre los pájaros, enterrando los tacos en el barro. No deseaban ser trans, ni drag-queens, tampoco se dedicaban al transformismo. Pero iban a la isla para montarse. Los vestidos de hilo, con nada abajo, bueno, algunos pelos engominados, eran exorbitantes, como las polleras hechas a mano con tops de lentejuelas que brillaban en la oscuridad. Las noches de calor, el rímel que se corría, y las medias de red se rasgaban formaban parte de esas fiestas en El Tigre. Las capas y los tocados de vedette parecían de carnaval.

Usaban lo prohibido como un gesto contestatario, en un despliegue de libertad y diversión; después de vivir tanta oscuridad en el cemento gris de Buenos Aires. Los testimonios de la época hablan de intercambios sexuales por parte de algunas locas hacia los policías, incluso a veces o las más de las veces, adentro de los patrulleros, donde el cruce de homofobia y erotismo quedaba en el mismo nivel. Después de acabar, era común que los canas ahuyentaran al causante de su goce con golpes, diciéndole: No quiero volver a verte por acá.

Las fiestas del Tigre tenían la ventaja de ser seguras porque evitaban las razias que se hacían en Capital. La policía no llegaba a la isla, que estaba regida por la prefectura. Los chistes: “Ahí viene la cana” terminaron siendo un clásico y la paranoia que se había instalado, creyendo que había canas de civiles entre ellxs (ojo de loca no se equivoca) resultó cierto. No fueron pocas las locas que se vieron involucradas con policías y militares (en Tres Bocas todavía vive una pareja conformada por un artista plástico y un militar jubilado).

Marcados a fuego por la represión, cientos de locas con sus bolsos, huyendo del miedo, listas para hacer lo que no podían hacer en Capital llegaban a la isla en la lancha. Los disfraces de divas: Libertad Lamarque, Edith Piaf, Cleopatra las llevó a votar y elegir a la Reina. Y la Reina convocó a un séquito de chongos, en su mayoría proletarios de la zona, que trabajaban la madera y el podado de las matas. Los estigmas que afuera se castigaban, a puertas adentro se rompían. El esas fiestas había de todo: desde hijos de embajadores hasta lancheros, chongos, maricas, etc. produciendo el cruce de culturas y clases sociales. A la madrugada era común ver a un machote con el maquillaje sobre los tacos de su amante ocasional, bailando hasta caerse; como una broma, un juego, un sentimiento liberado. Las fiestas terminaban con las pelucas por el aire, los vestidos corridos y en cueros. Los testimonios atestiguan que a los chongos no se los veía muy incómodos.

En ese clima de resistencia y bastión, las amistades que entretejían las maricas se solidificaban frente a un enemigo en común (aunque muchas locas terminaban encamadas con el enemigo).

En una sala íntima, donde los espectadores forman parte de la obra como espectadores de un show clandestino, en una boite del Tigre, a principios de los 70s, se desarrolla la obra; con un clima intimista y de complicidad. Sin escenarios que marquen las distancias. Lo camp en todo su esplendor rebalsa de alegría, puertas adentro, cuando Nadiezka, la esposa de un siniestro policía que provoca espanto y repulsión, llega a la casa de La Paiaf (Alberto Romero, Las de Barranco y autor de la obra) para tomar clases particulares de lectura y escritura, y le pregunta por la mujer que vio entrar a la madrugada. La ambivalencia, entre la negación y el no querer saber, la conveniencia y el miedo a rebelarse, son algunas de las características de este personaje tan expresivo al que pareciera sobrarle las palabras. El autor y protagonista de Piaf habla para Soy: “Las fiestas se hacían en casas de zona norte o en la Isla del Tigre. Eran fiestas muy divertidas donde iba la comunidad gay. Sé que había un policía que llegaba en medio de esas fiestas y hacía parar las mismas para después decir que era una joda, porque era el novio de uno de ellos. Lo que me llamó la atención fue esa relación que había entre muchos gays y la policía, por eso la relación entre Juan (La Piaf) y Oscar, que son tan diferentes. Alguien que milita, que se preocupa por los pobres y el otro que le importa solo su ombligo”. Juan, por el contrario, dice: “Yo nunca podría estar con un cana. Por ahí pasa la obra”.

Oscar (Richard Manis, El faro, Salomé), lx amigx de La Piaf, sueña con hacer un número nuevo de lip sync junto a otrx amigx que no llega a los ensayos porque apareció flotando en el río. La Julián (Juan Rutkus, también hace de presentadorx en la boite, destacándose por su actuación implacable, siempre eligiendo obras de alta calidad para trabajar).

“Parece que el tiempo estaba bravo y el río le jugó una mala pasada para alguien que se metía en el río sin saber nadar”, dice Nadiezka (Adriana Enríquez, Lápices, un musical con memoria), pero Julián sabía nadar, replica La Piaf. No hay mejor ciego que el que no quiere ver. Su esposo, el policía (Juan Pablo Cicilio, El mundo que somos) controla con ojo de panóptico lo que pasa en la casa de La Piaf, a la vez que se hace tirar la goma por La Oscar. En medio de tanta tensión y temor, que se vivía afuera y ahora adentro, a los personajes no les queda otra que construir una doble vida. Oscar, la loca divertida, piensa con la cola y se deja llevar por los placeres vetustos que obtiene del policía; después se encama con un capitán de la marina, porque ambiciona salir del submundo para obtener poder, y status social. Las chispas, los roces con La Piaf crecen. Los gritos y las peleas llegan a su clímax, siempre mediando la extrema tensión que se vive, con humor camp, necesario para sobrellevar la tensión y la oscuridad que atraviesa la obra.  Salvador (Mariano Zega Lápices, un musical con memoria) que aparece desnudo en la puerta de la casa de La Piaf aparece para desencadenar otro conflicto.

Romero nos cuenta sobre la investigación que hizo para la obra: “Busque mucho por Internet y leí algunos libros. Me reuní con Jorge Luis Giacosa, que es un ex Frente de Liberación Homosexual. Se emocionó cuando la leyó, porque tiene mucho que ver con el FLH. Cuando dijeron que además de gremialistas eran gays, los dejaron afuera del correo; los apartaban. Hay datos que son históricos. Traté de escribir lo más preciso posible. Quise mostrar lo paria que era la comunidad en esa época”.

Un Winco con un disco de ABBA, la música de Piaf, la ropa psicodélica y las luces minimalistas pincelan las escenas que conforman este entramado histórico, un pedazo central de la vida de la comunidad homosexual en los tiempos de plomo, que hace de lo cotidiano un gesto político, una forma de vida, que fue perseguida por militares y policías hasta que lograron algo de liberación en esas fiestas, puertas adentro. Sin golpes bajos pero poniendo en evidencia la injusticia y el autoritarismo de la época, hacen de Piaf, porque el amor lo quiso, una obra clave para entender el cruce de dictadura y homosexualidad en los 70s. Un pedazo de historia que no podemos dejar de ver.

Durante los años 1976 y 1983 nuestro país vivió su etapa más oscura. Aunque el arte se expresó desde la vuelta a la democracia y se seguirá expresando solamente para fomentar “la memoria colectiva”, poco se sabe de la relación que existió entre dictadura y homosexualidad, cómo fue vivir en esos años para aquellos hombres que valientemente se hacían cargo de quienes eran, en una sociedad que no estaba aún preparada para escuchar otras voces que pensaran y vivieran su sexualidad, corriéndose del pensamiento único imperante en esa época.

Ficha técnico artística

Autoría: Alberto Romero
Actúan: Juan Pablo Cicilio, Adriana Enriquez, Richard Manis, Alberto Romero, Juan Rutkus, Mariano Zega
Diseño de maquillaje: Jessica Garcia
Diseño de vestuario: Matias Begni, Julio César
Diseño de escenografía: Giselle Vitullo
Diseño de luces: Luis Casella Horn, Victor Gabriel Olivera
Realización de escenografia: Giselle Vitullo
Fotografía: Inés Viqueira
Diseño gráfico: Inés Viqueira
Prensa: Kasspress
Asistencia de dirección: Christian Arbe
Puesta en escena y dirección: Daniel Godoy

Piaf, porque el amor lo quiso

Dirección: Daniel Godoy

Próximamente regresa a las tablas en Tercera temporada

 

 

 

El día que apagaron la luz

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Las fuertes tormentas arrancaron desde temprano y continuaron de forma interrumpidadurante toda la jornada, provocando el anegamiento de calles en toda el área metropolitana. Obligaron a bomberos y personal de Defensa Civil a realizar evacuaciones en distintos barrios del conurbano bonaerense.

En la zona de Edenor, en la Capital Federal, el barrio que registró más cortes de luz durante la noche era Colegiales , mientras que en el GBA hubo mayor cantidad de usuarios sin electricidad en 3 de Febrero, Merlo, Troncos del Talar (Tigre) y José C. Paz.

Como es habitual, los usuarios de Edesur que tuvieron más complicaciones son los que viven en los barrios porteños de Santa Rita, Parque Chacabuco, Villa General Mitre y Balvanera. En el conurbano, los más afectados fueron los partidos de Ezeiza, Florencio Varela, Lomas de Zamora y Cañuelas.

Uno de los picos de los cortes de luz fue pasadas las 15.30, cuando entre ambas áreas de cobertura se registraron 99 mil clientes afectados.

El cielo tuvo una intensa actividad climática durante el día, con tormentas fuertes y caída de granizo en la en el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Córdoba, sur y centro de Entre Ríos, noreste de La Pampa, San Luis, sur y centro de Santa Fe , según informó esta tarde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

Estas condiciones meteorológicas se extenderán durante la madrugada del domingo, donde las tormentas podrían alcanzar intensidad fuerte o severa.

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Operativo policial en el partido River- Boca

Amplio operativo de seguridad de la Policía de la Ciudad en la final de la “Libertadores”

Fueron identificados los 50.000 asistentes al estadio “Alberto J. Armando”. Seis personas resultaron detenidas por “Atentado y Resistencia a la Autoridad”, en tanto que se labraron 314 actas por infringir el Código Contravencional de la Ciudad.

En el marco del partido disputado ayer por la primera final de la Copa Libertadores de América entre los equipos de Boca Juniors y River Plate, efectivos de la Policía de la Ciudad en coordinación con funcionarios de  la Subsecretaría de Seguridad Ciudadana realizaron un importante operativo de seguridad en el estadio “Alberto J Armando” y sus alrededores, donde 170 operadores realizaron la identificación de las 50.000 personas que asistieron al evento.

Asimismo la totalidad de los efectivos destinados a la cobertura del evento preservaron la seguridad del lugar, evitando la instalación de cuidacoches, el uso indebido del espacio público y la venta ilegal de bebidas alcohólicas.

La actividad comenzó a las 12 del mediodía cuando el estadio abrió sus puertas. Allí oficiales de la  Policía de la Ciudad, junto a cadetes del Instituto de Seguridad Pública y efectivos de otras fuerzas federales de seguridad realizaron tareas que forman parte del programa nacional de seguridad denominado “Tribuna Segura”.  Además se realizó un triple vallado de contención para evitar el ingreso de personas que formen parte de los listados de derecho de admisión de dicho programa y que son  confeccionados por el ministerio de Seguridad de la Nación, así como de personas que pretendían ingresar sin su respectivo tickets de entrada.

Como parte de dicho plan, los efectivos de la Policía de la Ciudad controlaron los ingresos con un teléfono celular que, mediante una aplicación, escanea el DNI de la persona y detecta si sobre la misma pesa el derecho de admisión o tiene pedido de captura.

En total se les prohibió el ingreso a tres simpatizantes que poseían impedimentos legales para poder entrar al estadio, siendo que uno de ellos integraba dichas listas. De esta manera, conforme al protocolo del programa, los imputados debieron pasar las horas del partido y las dos posteriores en un lugar designado fuera del estadio.

Durante los controles realizados en la zona para evitar la presencia de “Trapitos” participaron brigadas pertenecientes al Área de Contravenciones y Faltas de la Policía de la Ciudad, conjuntamente con personal de la Fiscalía porteña. En total se labraron 314 actas por contravenciones, mayoritariamente, a los artículos 79 ( cuidar coches sin autorización legal), 83 (uso indebido del espacio público) y 95 (Acceder a lugares distintos según entrada o autorización). Además seis personas resultaron detenidas por resistencia a la autoridad, en tanto que tres contraventores fueron trasladados a la Oficina Central de Identificación (OCI), dependiente del Ministerio Público Fiscal por carecer de documentación que acredite su identidad.