No quiero ver al doctor, solo quiero ser un enfermero

Todo blanco, excepto un ramo de rosas. Dos mujeres. Una rica y la otra: una enfermera que supuestamente no terminó los estudios y necesita el trabajo. La mujer rica no tiene buenos tratos, pero se devela la psicología del personaje para entenderla; o seguir odiándola. Con ironía. Humor. Fineza. Inteligencia, mucha. Simpleza. Detalles pop. Historias de melodrama. Ágil. Conflictos. Sorpresas. Manuel Puig nos lleva a un mundo tan íntimo como contemporáneo. Misterio del ramo de rosas es una obra de teatro que Puig escribió en 1987 y que, así como recupera elementos de obras anteriores (como el diálogo de Choli con Mita, en La traición de Rita Hayworth), navega en el clima más bien despojado que un año más tarde explotaría en Cae la noche tropical, ese célebre diálogo de dos hermanas que, sin poder confiar demasiado ni en sus propios cuerpos avejentados, se amparan en las palabras. Y cómo.

Sus personajes, como en el teatro griego, son máscaras. Sin nombre propio (aunque en alguna ocasión se lo pronuncie) tienen la capacidad de ser ellos mismos y ser otra persona al mismo tiempo. La búsqueda de identidad, la mirada de los otros, los deseos insatisfechos, son algunos de los fantasmas que recorren el escenario. Aun así, se trata de textos muy diferentes entre sí y con un valor autónomo dentro de la obra de Puig. Bajo un manto de estrellas es una comedia negra, con una deliciosa elegancia kitsch y un ambiente deliberadamente irreal, donde las cosas más descabelladas suceden con la mayor naturalidad. en El misterio del ramo de rosas Puig construye una de sus parejas memorables: dos mujeres -la Paciente y la Enfermera- recomienzan un interminable duelo de amor-odio y de sueños postergados, cuando el misterio del deseo las transforma en aquellas otras mujeres -la madre, la hermana, la hija- que habían renunciado a ser.

Una gran obra sin estruendos, de bajo perfil. Una obra para ser pensada en nuestro tiempo donde el patriarcado y el feminismo son pensados y repensados. Cuestionados y cuestionados. Misterio del ramo de rosas es una exquisitez. Con Claudia Mac Auliffe y Sonia Novello interpretando los personajes principales y los de los sueños despliegan una armonía que solo se ve en el buen teatro, y estamos frente a una de esas pequeñas excepciones que Alejandro Vizzotti nos ofrece, con una puesta de luces justa, acorde a las circunstancias, por momentos blanca, por momentos un tenue ámbar nos envuelve cuando estamos en el mundo de los sueños. La música es exquisita. Sonidos breves y sostenidos que hacen de niebla en la escena para acompañar e iluminar las palabras, creando climas precisos, acordes, armoniosos. Un final que resignifica la historia y desprende lágrimas o emociones, como decía Alfred Hitchcock, se reconoce una obra de arte cuando produce emoción.

Antecedentes de la obra:

En 1987 Manuel Puig viaja a Londres al estreno   de esta obra en el teatro Donmar Warehouse, con Brenda Bruce y Gemma Jones. En 1988, con gran expectativa, asiste al estreno en Los Angeles con Anne Bancorft y Jane Alexander y cumple el sueño de ver representada su obra por una estrella del cine de Hollywood. Luego, se presenta la pieza en  Ney York, Italia, Alemania, Dinamarca, Checoeslavaquia, México y nuevamente en Londres en el 2002. En Argentina, Mónica Buscaglia en el 2000 la presenta  como tesis en el Conservatorio de arte dramático  con Roxana Randón y Ana Padilla, y luego en la Provincia de Jujuy y en el teatro alternativo. En 2006 también en la ciudad de Buenos Aires se presenta la obra dirigida por Luciano Suardi, con las actuaciones de Cristina Banegas y Domnique Sandá.

 

Claudia Mac Auliffe es “la paciente”

y Sonia Novello, “la enfermera”

La dirección es de

Alejandro Vizzotti

Asistencia y producción:

Marco Riccobene

Domingos 18 hs.

Teatro Payro: San Martín 766

 

 

Autor: Rodolfo Soto

Periodista

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