Guerra tras guerra: Tom of Finland

 

Guerra tras guerra

En julio se estrenó la película Tom of Finland, dirigida por Dome Karukoski,una biografía del ilustrador más famoso de la comunidad LGBT. Lamentablemente, la película no pasó por los cines de Argentina; y no hay noticias que esto suceda. Pero, puede verse por Internet.

 

Touko Laaksonen, más conocido como Tom de Finland, sufrió la persecución homofóbica de su tiempo. Devenido ícono gay, alistado como soldado durante la Segunda Guerra Mundial, fue pionero en el fetiche leather. La película estrenada hace unos meses en el mundo, todavía no tiene fecha en la Argentina; pero puede verse en Internet como un testimonio de su época y un ejemplo de lucha constante.

Era más fácil para Touko Laaksonen cuando estaba en la guerra, alistado por Finlandia para combatir contra Rusia, y después en la Segunda Guerra Mundial porque ahí había cruising en los bosques nevados, entre los soldados y sus jefes que se encontraban en la oscuridad de la noche y se entregaban sin palabras al placer.

Cuando la guerra terminó  y Touko volvió a su ciudad, otra guerra lo perseguía: los policías que trabajaban combatiendo la homosexualidad. Su refugio era dibujar lo que le estaba prohibido tocar; lo hacía con tanta pasión y excitación, que todo era exagerado, grande, llamativo. Esas primeras postales, homoeróticas, que 25 años más tarde se expusieron, en los 70, bajo los derechos que Touko dejó a la firma McCann-Erickson de Helsinki, fueron la contraseña para el levante. Touko las pasaba por debajo de la puerta en baños que frecuentaba, como armas de seducción. Alguien podía picar su carnada o denunciarlo, y ahí entraban los polis con los palos. Más tarde repitió la misma técnica en los lockers del gimnasio con su mirada dura, seca, expectante frente a la reacción del macho que se sorprendía por la tarjeta.

La “limpieza de criminales” (homosexuales) continuaba y el maestro del lápiz contrarrestaba la persecución dibujando con mayor intensidad. La imaginación y la fantasía lo resguardaban de un afuera cada vez más peligroso; podían llevarlo preso pero a su deseo no podían encarcelar. La guerra continuaba y Touko encontraba paz en esos cuerpos musculosos y vergas XL Extra Large que ahora pintaba a color.

Un viaje a Berlín, en búsqueda de diversión y liberación, acompañado de sus dibujos secretamente guardados en la valija, con la posibilidad de realizarse como artista, terminó en un desastre. Perseguido por sus dibujos, considerados obscenos, se transformaron en una bomba nuclear.

“Se puede terminar en la cárcel, la policía está en la búsqueda. Su familia y sus colegas fueron interrogados”, lo advirtió el condecorado oficial Laaksoen, con el que había intercambiado flujos una noche de luna, en los bosques de Helsinki.

Helsinki seguía oscura después de la guerra y los primeros asomos de deseo, en fiestas privadas, con música de jazz, los albores del rock, las motos y el whisky, seguían siendo duramente reprimidas. Para sobrevivir Touko decidió la transformación que lo llevó a firmar sus dibujos como Tom of Finland, mientras trabajaba de publicista.

La película nos muestra que se pueden reprimir a las personas, pero no su deseo, que se escabulle con artimañas para salirse del cuerpo y estamparse donde pueda, y dejar su marca de liberación.

Después llegó a los bares sado-masoquistas de California, y la explosión de pollas hermosas. Logró que la muchachada se masturbara con sus dibujos; la aspiración más grande que cualquier artista puede conseguir. ¿Qué más puede pedir un artista a su público que lograr la emoción extrema, una erección y una acabada?

Bajo ese contexto hostil y represivo, con tenacidad y una lucha sin tregua, Tom se posicionó como el primer ilustrador de temática gay en todo el mundo, con dibujos explícitamente homoeróticos: hombres musculosos, con pollas grandes, enfundados en botas, gorras y trajes de policías (la paradoja).

En un escenario lleno de nieve, su ex teniente expresa su locura en un intento de internación, para curarse de sus deseos homosexuales, ser productivo y poder servirle a la patria.

Tom alto, flaco, con bigotes, un bosque en los ojos que no puede olvidar y una guerra de la que nunca salió se enfrenta a su hermana que tilda sus trabajos como baratijas, uno de sus amigos empieza a morir de SIDA. Se corría la voz que la gente enfermaba por el virus de sus dibujos; y ya nadie lo publicaba.

Con imágenes oscuras pero bien logradas, diálogos contundentes, la película avanza mostrando la intimidad del artista, girando sobre el eje del contexto persecutorio y las dificultades que fue atravesando para consagrarse como Tom of Finland.

Algunos hitos de su vida, como las remeras con sus obras que en los 70 fueron un rasgo distintivo de la famosa tienda SEX, de King’s Road, en Londres lucidas por Sid Vicious convirtiéndose y convirtiéndolas en parte de estética punk; o la relación con su amigo Robert Mapplethorpe con quién compartió el fetichismo en bares BDSM no tuvo lugar en el film.

A Tom le llegó el éxito cuando estaba desahuciado, pero no pudo extinguirse, sus dibujos nos recuerdan que todos podemos ser un chico de Tom of Finland.

Autor: Rodolfo Soto

Periodista

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