Transfobia

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Natalia Lazarte, después de la sanción de La Ley de Identidad de Género, en el 2012, fue unx de lxs primerxs en Tucumán, provincia donde nació y reside, en obtener su nuevo DNI. Esto le permitió jugar en la Asociación Tucumana de Hockey como una chica más, vestida con la indumentaria  del club: musculosa, minifalda, medias, zapatillas, y el palo de hockey. Pero en el 2014 cuando tuvo que renovar la ficha de inscripción empezaron los peros y detrás de ellos la discriminación, que no fue encubierta, pero silenciosa. No había palabras para explicar la exclusión de Natalia por parte del club. Natalia preguntaba una y otra vez por qué, y ante el peloteo de ver a uno y a otro, y la continua respuesta de “volvé mañana”, mandó notas a mano (que nunca le contestaron) hasta que finalmente recurrió a los Tribunales para entender porqué la rechazaban.

 

Cuando ibas a ver qué pasaba ¿qué te decían?

Jugué un año en un equipo que se llamaba Corsarios. Después quise volver a ficharme y la Asociación Tucumana de Hockey no me quiso de nuevo; entonces dije voy a mandar notas. Mandé notas y no hubo respuesta, nunca. Esperé, esperé, esperé y nunca hubo respuesta, hasta que decidí hacerles juicio.

¿Por qué crees que te negaron el acceso?

La Asociación sabía que yo era trans, y no pusieron ninguna piedrita en el camino. Después, una persona denunció esto y a razón de eso, al año siguiente, no me dejaron hacer el fichaje por ser trans.

¿Cómo es ser trans?
Yo me denomino trans porque soy una mujer trans, ¿entendes? No mujer para la sociedad, pero, para mí soy una mujer. Se dice así para la gente que no entiende; yo me considero mujer, lo de trans es para dar a entender a la sociedad, por eso decimos que somos trans.

¿Por qué ese señor te denunció? ¿Le molestaba que unx trans jugara en el equipo?

No sé, puede ser que atraiga más hombres que mis compañeras. Tenía otro físico antes, era mucho más delgada, tenía más cola, qué se yo. Atraía muchos hombres, creo que lo sigo haciendo; hay muchos que no se daban cuenta que yo era trans. En la sociedad estaba todo bien, me cagaba de risa de muchas cosas…

¿De qué te reías?

Que muchos chicos no sabían que yo era trans y me presumían. Yo me reía de eso, porque me gustaba. Pero volviendo a tu pregunta no entiendo qué le habrá molestado de mí para que no me dejen jugar. Porque en relación a lo físico no hay ventaja de nada. Las leonas, que juegan en otro equipo ¿son ventaja porque tienen un cuerpo diferente? ¿Y las que tienen un golpe diferente o un barrido distinto? ¿son ventaja? Entonces hay ventaja de acuerdo a como jueguen, a como entrenen; no por ser o no ser trans. Una vez, un chico con el que estuve, que no se había dado cuenta que yo era trans, me dijo que no sabía reaccionar ante esto, pero accedió para ver qué pasaba; y seguimos saliendo. Con los dos novios que tuve pasó eso. A otros les cuesta decir que les gusta una trans, ¿me entendes?, porque lo único que le gusta es tener sexo; pero otros se ponen en pareja…

¿Cómo eran los entrenamientos con tus compañerxs? ¿Generaste algún disturbio?

En mi club nunca tuve problemas, nunca me negaron entrar, jugar o entrenar. Yo estaba re bien. La Asociación fue la que no me permitió seguir jugando. Las relaciones con mis compañeras eran normales. No me hacían de menos… Usábamos el mismo vestuario y compartíamos todo, dentro y fuera de la cancha; sin ningún tipo de discriminación, ni nada. Éramos un equipo de chicas jugando al hockey, ¿entendes? En mi equipo me amaban, porque les gustaba como jugaba y como soy yo, como persona.  Nos divertíamos, nos hacíamos bromas. Estaba bueno… Jugaba con mis dos hermanas; mis hermanas también juegan. Conflictiva no soy. Me gusta llevarme bien con la gente, por ejemplo con el equipo de las mamis; con ellas me llevo perfecto, también. Nunca me dieron respuesta de nada. Una sola vez me pidieron análisis para ver el nivel de testosterona y me dijeron que había una ventaja física que terminaba siendo deportiva; pero lo que ellos no entienden es que yo no juego sola contra las 11 jugadoras. Yo, soy parte de un equipo, y ninguna chica puede hacer lo que hace un equipo completo. La verdad espero que esto cambie porque… no entienden…. No entienden nada…

Empezaste a jugar al hockey a los 13 años y se interrumpió por este episodio.  ¿Cómo pasaste ese tiempo sin jugar?

Empecé a entrenar a los 13 años, pero como yo no quería jugar con varones, porque desde los 12 soy trans. Apenas salió La Ley de Identidad de Género me inscribí para participar y jugué todo ese año, pero al año siguiente no puede porque me denunciaron por ser trans.

Después que el Juez dictar la sentencia para que te abra de nuevo las puertas ¿Qué pasó?

Estuve un año sin jugar. Me bajoné. Me bajó todo todo todo: la autoestima. Estuve triste. No salía. Tomaba. Tenía otra vida. Nunca me prostituí, pero me juntaba con chicxs que andaban en eso. Salía a bailar todo el fin de semana, hasta que un amigo, José Rodríguez, me invitó a jugar en un equipo que estaba armando en la Liga del Interior. ¿Te prendes?, me dijo, y yo le pregunté si podía jugar.

¿Tuviste que preguntar eso?

Pero no me quedaba otra… Me dijo sí, sí, que no había problema. Entonces empecé con él. Las chicas no cumplían, entonces duró poco; pero me llevó a otro equipo, que es en el que estoy hoy en día, Tucumán TK se llama.

Ahora jugar en La Liga Transgénero del Interior. ¿Te sentís más cómodx ahí?

Apenas llegué me abrieron las puertas, los brazos… Son unxs amores. Me trataron re bien. Me integré a un equipo de chicxs nuevas, donde nunca me dijeron nada. Les gusta que juego limpio y como soy yo; eso, a unx la hace sentir bien.

Trabajas como empleada doméstica…

Del juicio, al no haberlo hecho por daños y prejuicios, no saco nada; solo quería que me dejaran jugar. Yo no tengo ningún beneficio económico de ahí.

Decís que el hockey te ayudó a olvidarte el tema del cambio del sexo, es decir, además de lo deportivo te hace bien como persona.

En mi equipo, Tucumán TK, soy la única; después estoy en el Seleccionado LGBT, ahí somos 9 trans. Yo soy la Capitana del equipo y está muy bueno, como el cambio de identidad, porque ayuda a muchísimas personas (chicas trans- chicos trans), en todo sentido ayuda el deporte. Hoy me siento muy bien, amo el deporte y el hockey me ayuda a integrarme en la sociedad. Hay que aceptar a la gente tal cual es… Nada más.

En febrero de este año el juez en lo civil y comercial N°4 de Tucumán, José Dantur, dictó una sentencia pionera en la provincia y ordenó a la Asociación que abriera sus puertas a Natalia Lazarte. Un mes después de que Dantur dicte la sentencia, la Confederación Argentina de Hockey anunció, como consecuencia de la batalla dada por la jugadora trans chubutense Jéssica Millamán, la admisión de “aquellas personas que cambien el sexo masculino por el femenino y que cumplan con las condiciones fijadas por el Comité Olímpico Internacional”. Pero el motivo del rechazo de Natalia Lazarte, por no haberla dejado ingresar a la afiliación nunca fue explicitado. Tampoco se han acercado la autoridades de la institución para  pedirle las disculpas correspondientes”.

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