PALO PANDOLFO Y OTRO SHOW A PURA ENERGÍA

A las 21 hs. en punto se abrieron las cortinas en La Trastienda y apareció Palo Pandolfo y La Hermandad desplegando el mismo fuego que emanaba desde el escenario cuando comenzó con Don Cornelio y la zona, después le siguió el liderazgo de otro grupo de culto, Los Visitantes, ya en los 90s para largarse como solista en el 2001 desarrollando su carrera solista sin impases. El primer disco solista y de producción independiente fue A través de los sueños, le siguió Antojo en el 2004, realizando covers de los temas y autores que más lo habían influenciado, así se suceden Luis Alberto Spinetta, Charly García con La máquina de hacer pájaros, David Bowie, Readiohead, Bob Marley, Silvio Rodríguez y Domenico Madugno, entre otros mostrando la variedad de estilos y ritmos que formaron el gusto de Pandolfo, sin importarle los prejuicios rockeros que lo criticaban, en su etapa más under, cuando decían que un artista post punk no podía cantar tangos o hacer canciones con ritmos folklóricos; pero todo este pastiche electico estuvo hilvanado por el fino gusto de Tito Losavio como productor, haciendo que los temas pasaran por una sutil tecnología con los convertía en tecnos y modernos; en ese disco no faltó la participación de Charly García como invitado para grabar los teclados de su autoría en Hipercandombe.  En el 2008 con Ritual criollo volvió a las canciones pop y a los mega escenarios de festivales. Le siguió Esto es un abrazo, 2013, los remixes de Madre computadora realizado junto a Matías Parisi, Transformación, 2016, y finalmente El vuelo del dragón, dos discos en vivo Palo Pandolfo repasa más de 30 años de Canciones Esenciales a bordo de “El Vuelo del Dragón”, una plataforma en vivo con destino final de Box Set para Coleccionistas conformado por CD + DVD + memorabilia de todos estos años. En ella se comprueba la vigencia de un repertorio tan vivo como cuando suena en la radio “Ella Vendrá” al lado de “Morel”, historia y presente para reconocer himnos populares en la rítmica contagiosa de “Estaré” o entender la matemática del dolor en los versos de “Sangre”.

Recientemente editado el disco en vinilo, grabado en vivo, y presentado en vivo en su gira denominada “El vuelo del dragón”, Padolfo suena intacto, tan joven como siempre, caracterizado por la transmisión de emociones descarnadas e intensas. Con una sala llena, desplegó recuerdos, baile y un fanatismo que pocos autores de su generación conservan. Hubo iniciativa del público para que Pandolfo y La Hermandad siguiera su canto al entonar “Mamita dulce”, en una emotiva e improvisada versión sin ensayar. Brilló “Gris atardecer”, que quedó fuera del disco. Emocionó hasta las lágrimas con el valse “Sangre”, hizo saltar como resortes a los asistentes con “Sapo sapo”, “Pi pan pun” “El rosario en el mundo” y la pieza “Cenizas y diamantes”. La voz de Pandolfo sigue intacta como en sus comienzos. Su desenvolvimiento en el escenario, haciendo participar al público como si los dos fuesen uno, también. Bailó. Cantó. Gritó como en sus mejores tiempos, o como si el tiempo nunca hubiera pasado.

Las luces acompañaron a un show memorable, al igual que el sonido, aunque la voz de Pandolfo no estuvo tan al frente como el público esperaba. Es una pena que Pandolfo y La Hermandad no tenga el reconocimiento masivo que quizás se esperaría, pero es un disfrute para un puñado de entendidos y seres sensibles que, como una vez me dijo un periodista de rock: “Pasan los años y Palo sigue siendo una estrella, un diamante en bruto; lamentablemente no se lo valora en vida, pero es un artista de culto que ningún músico ignora, por el contrario, disfruta y goza”.