NO QUEREMOS OTRA MUERTE COMO LA DE DIANA SACAYÁN

2 de noviembre, 2019

NO QUEREMOS OTRA MUERTE COMO LA DE DIANA SACAYÁN

María Celeste Sequeira, una mujer trans y trabajadora sexual, de 37 años, que residía en la ciudad de Buenos Aires, fue atacada por un cliente a martillazos. Terminó en terapia intensiva y hace horas agarraron al femicida/travesticida pero se lo llama agresor y por ahora la causa está caratulada como “Tentativa de homicidio agravado”.

En el extremo nordeste de la provincia de Buenos Aires, a 87 km. de la capital federal, se encuentra un lugar paradisíaco, donde las costas del Río de la Plata, rodeadas de coronillo y ligustros atraen a las mariposas bandera, típicas de la zona, y los zorzales, horneros y carpinteros, entre otras aves que habitan la zona, conforman una pequeña playa-balneario. Estamos hablando de Punta Indio, donde hace pocas horas, se encontró en una cabaña a un hombre travesticida o transfemicida que la justicia todavía no caratuló la causa como corresponde.

El 12 de agosto de este año, María Celeste Sequeira, una mujer trans, de 37 años, que residía en la ciudad de Buenos Aires, pero es oriunda de Santiago del Estero, recibió en su departamento céntrico, de la calle Suipacha y Córdoba, a un cliente con el fin de mantener un encuentro sexual remunerado. El hombre, después de haber tomado el servicio, la atacó brutalmente a martillazos, dejándola gravemente herida y se dio a la fuga; un dato menor es que antes de irse se llevó siete mil pesos y un documento que encontró en la casa.

María Celeste fue socorrida y operada en el hospital Argerich, en donde permaneció internada en terapia intensiva durante varios días. Recibió graves fracturas y traumatismos en el rostro y en el cráneo al ser atacada con un martillo. María Celeste declaró que el agresor intentó arrojarla por la ventana, pero afortunadamente la ventana no llegó a abrirse.

Los investigadores del caso lograron establecer que la trabajadora sexual y el cliente habían mantenido una relación virtual previa. Con esta información accedieron a las características físicas del travesticida y luego dieron con su identidad. Se trata de un hombre con pelo largo y rastas, un lunar en la mejilla derecha y tatuajes en el cuerpo. En la casa de María Celeste secuestraron una tablet y un teléfono pertenecientes a ella y una amoladora, herramienta de la construcción, que sirvió de pista para inferir que el cliente realizaba tareas de albañilería. Con estos datos se pudo comprobar que el atacante se encontraba trabajando en una obra en construcción de la zona de Verónica y Punta Indio. “Había llegado como un trabajador apicultor, pero la realidad es que se había escapado, desde hace uno mese,  tras el hecho en el cual se encuentra imputado” declaró el Jefe de Policía de la zona, quién agregó: “Sabíamos que estaba por esta zona pero no lo podíamos ubicar”.

Hace pocas horas lograron dar con el prófugo que intentó matar a María Celeste a martillazos, y cuenta con 34 años. El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N° 33, a cargo del Dr. Bonanno, tiene la causa. Por ahora, tiene la carátula de “Tentativa de homicidio agravado”, pero nosotrxs sabemos que se trata de intento de travesticidio, que no es lo mismo. La lamentable muerte de la activista trans Diana Sacayán dictó jurisprudencia y es necesario que se sigan apelando a esta causa para que no se confundan con otras de menor envergadura y que por error no pase como asalto.

Sabemos que la transfobia no es un homicidio agravado, sino que tiene sus raíces en el sexismo, donde la creencia de que solo hay dos géneros, el masculino y femenino como categorías rígidas, binarias y excluyentes. Esta creencia está en íntima relación con el supuesto cultural y ancestral de que los hombres son superiores a las mujeres, los adultos a los niños y los amos dueños de sus esclavos; la cosa viene desde muy lejos. Las personas transgénero, en este contexto de machismo y violencia, son odiadxs y denigradxs hasta la muerte por desafiar los roles y el binarismo de género. Lo que mata es la ignorancia.