LOS ÚLTIMOS DÍAS DE CHÉJOV EN TEATRO

19 de mayo, 2022

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE ANTON CHÉJOV

“Un hombre se prepara para morir, pero la vida lo interrumpe” es la frase que Chéjov  repite como un loop y que nos permite tomar conciencia de la muerte, y por ende de la vida. Fue Raymond Carver en “Tres rosas amarillas” que reconstruyó los últimos días –en realidad- las últimas horas de su escritor favorito (Anton Chéjov). Jorge Lanata lo había hecho en Plaroids con el cuento que le dedicó a las últimas horas de Oscar Wilde, cuando se enteró que lo iban a llevar preso, y teniendo la oportunidad de huir y ser un prófugo prefirió quedarse, afrontar la situación y defender lo que él creía justo. Antonio Tabucchi también se metió con el tema de la muerte, y lo que le pasa a una persona –que él admira y reconoce- en los últimos instantes, cuando está a punto de abandonar el planeta. Tabucchi escribió Los tres últimos días de Fernando Pessoa. La historieta de Daniel Perrotta Los últimos días trabaja los últimos días de escritores gay, desde Mishima –que era bisexual- hasta Néstor Perlongher, pasando por Alejandra Pizarnik, Carlos Correas, y José Sbarra, entre otros.

El invierno del juglar  de Gustavo Provitina retrata a un Antón Chéjov en un día próximo a su muerte representado por Carlos Demartino (Fue Jurado para concursos de materia “Técnica Vocal” en IUNA. Ex alumno de Murray Schaffer, Roy Hart Theatre y Eugenio Barba. Entre las obras dirigidas pueden mencionarse “Buscando a Madonna” de Enrique Medina que protagonizó Emilia Mazer y cinco espectáculos de los Ciclos Teatro x la Identidad). Con una actuación de excelente nivel, llena de matices y comprometida con la memoria emotiva que Provitina encarna a un Chéjov tan real como enfermo, exitoso y siempre preocupado por la literatura y la vida, que al fin y al cabo ¿no vienen a ser las dos caras de la misma moneda?

Es el verano de 1904 y Chéjov se encuentra en Badenweiler (Alemania). La inminencia de la muerte se ha instalado en las articulaciones de su cuerpo; la combinación de la fiebre, el hastío y la ansiedad lo sumen en un estado rayano al delirio. Aguarda, con impaciencia, el arribo de su esposa, la actriz Olga Knipper. El invierno del juglar centra el trabajo en el actor con sus conmociones y narratio entre lúcida, ingenua y nostálgica, desde una corporalidad en decadencia y una oralidad casi poética. Inmerso en un espacio de bello estatismo romántico, el soliloquio hilvana, de un modo gradual, un diálogo estremecedor con las voces que habitan las íntimas resonancias de su travesía existencial. Chéjov se desgaja en todos los planos de su vida breve y fecunda. El dramaturgo, el médico, el narrador mordaz y sensitivo, el hombre que discute con las sombras de Tolstoi, Gorki, Stanislávski, bajo la dirección de Rafael Garzaniti (como director se destacan “Alicia desde el Espejo”, de Lewis Carroll”, “La Gallina Degollada”, de Horacio Quiroga, “La Gaviota Recordis”, de Antón Chéjov. Sus trabajos como director son conocidos en Guadalajara y Jalisco, México, ciudades en las que puso en escena casi diez obras).

A su actriz principal, Olga Knipper, con la que se casa en 1901, le ofrece una larga temporada de correspondencia, cuando viven separados debido a las obligaciones profesionales de la actriz. Esa correspondencia se encuentra cruzada entre los últimos 6 años de vida del escritor-dramaturgo, y nos permite entender la preocupación por su salud cuando ya estaba enfermo de tuberculosis y a Olga informarlo sobre la vida teatral de Moscú, también como Chéjov le abre las puertas de su corazón a Olga, a la distancia, haciéndola partícipe de sus inquietudes.

La puesta en escena nos mete de lleno en un clima de otro siglo donde la filosofía y la poesía nos sintonizan con otro tiempo, donde las preocupaciones humanas, como la muerte, sigue siendo la misma, pero los avatares y revestimientos humanos cambian. Y no es la pregunta examinadora, casi culposa, acerca del tránsito del humano en la Tierra lo que aborda el autor en El invierno del juglar sino su posición cotidiana, ya como escritor y dramaturgo conocido y exitoso, y su filosofía poética lo que nos deja la obra.
 
El invierno del juglar de Gustavo Provitina
Con Carlos Demartino
Escenografía y vestuario Carolina Simonetti. Asistencia de dirección Mariel Bignasco. Diseño de iluminación y dirección Rafael Garzaniti.


DOMINGOS 17.30h
Localidades, por Alternativa.
Duración del espectáculo 60 minutos
Belisario Club de Cultura. Av. Corrientes 1624, CABA
 

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