IMPACTANTE LIBRO DE EFFY BETH (MÍA) SOBRE SU REASIGNACIÓN DE GÉNERO

14 de febrero, 2020

LA SIRENITA

a.C/d.C es el nuevo libro de Effy Beth (Mía) basado en una convocatoria lanzada por ella en las redes sociales. Eligió un número de artistas, que por la consigna de Effy no tendrían contacto entre sí hasta que el proyecto concluyera. Fueron 14, entre ellxs están Martín Villagarcía, Mora Vitali, Uly Ziliotto, Magda De Santo, Lu Serrano, que registraron el antes y el después de la cirugía de reasignación genital a la que se sometió en el año 2013. Todxs lxs convocadxs llegaron a retratarla antes de la operación, pero la segunda fotografía no fue posible para todxs, porque se fue antes de tiempo. La obra de Effy fue muy amplia y las lecturas sobre sus producciones siguen siendo contemporáneas a los debates actuales. El libro es un testimonio que da cuenta de una ausencia tan vigente como sus obras cuestionadoras.

ANTES Y DESPUÉS DE EFFY

“No existen dos géneros, existe solo uno: el de cada cual. ¿Será tiempo de salirse de las casillas del género?” decía Effy. Desde chica hizo videos, con una cámara familiar y sacaba fotos con intenciones de denunciar lo que no andaba bien. En 5º año hizo un corto referido a la dictadura y ganó un par de premios. Años más tarde, le escribió una carta a Roland Barthes, que empezaba diciendo: “Soy yo, no me conocés, pero acabamos de tener sexo. Fue un momento mágico”,  puede leerse en el libro Que el mundo tiemble, publicado por la Editorial de la Universidad de La Plata. La versión en papel cuenta con 370 páginas pero también está disponible el PDF que es de descarga gratuita, estuvo al cuidado de Matías Máximo y lleva tres ediciones, donde pueden leerse todas, o casi todas, las performance que Effy documentaba de su arte efímero, las más de las veces callejero o de intervención, pero todas desestabilizante. Máximo, entrando a la PC de Effy pudo comprobar que no era una improvisada, sino una obsesiva de su trabajo. Se encontró con carpetas de un mismo trabajo pero en 10 versiones diferentes. “Soy todas, podría ser cualquiera, pero en este momento soy la conjunción de vos y yo”.

IDENTIDAD

Se hizo llamar Effy Mía, después Effy Beth, y siempre tuvo diferentes visibilidades. Decía que la mujer era un concepto, y ella hacía arte conceptual con su cuerpo. “Por ser mujer no estás exenta de ejercer violencia contra mí por ser mujer”, dijo. Se autopercibía como artista conceptual, performática y feminista queer. Y una de las pocas identificaciones que tuvo Effy fue con las sirenas. Cantaba Pobres almas en desgracia, la canción favorita que conoció en su infancia. “Las sirenas son criaturas míticas, con las cuales se podría asociar a las mujeres trans: mitad mujer, mitad monstruo. Una mujer sin vagina. Femenina pero, para muchos, inexistente”, dijo Effy.

Cuando le advirtieron que por más que se vistiera como mujer o se operara nunca lo sería, porque ser mujer era menstruar, Effy tuvo su período sin ovarios. Se extrajo medio litro de sangre y simuló que era menstruación para hacer una perfo en el IUNA que llamo irónicamente Nunca serás mujer desafiando a la biología. Y cuando le dijeron que la ropa definía el género hizo una muestra homenajeando a Cindy Sherman donde se cambió más de 40 veces para mostrar que por más polleras, pantalones y ropa que se pusiera ella siempre seguía siendo ella.

“Me declaré potencial amenaza a tus prejuicios” dijo en otra perfo que hizo junto a una mujer embarazada para declarar que eran dos mujeres completas, según Freud.  En el entrepiso de la facultad problematizó, desnuda en una cama junto a su novia de ese momento, la invisibilización del lesbianismo trans.

Aspiraba llegar al MOMA. Estudió Artes visuales y Crítica de arte en el IUNA, pero cursaba solo las materias que le gustaban, y sin embargo le brindaron el espacio para presentar sus performances, donde la obra de arte era ella; y aunque pareciera autobiográfica no lo era. Effy creaba el espejo donde lxs espectadores reflejaban sus prejuicios. “Soy tu Creación”, gritaba con pancartas en alto, tapándose los pezones, como una de sus tantas obsesiones, porque no quería mostrarlos.

DIARIO DE UNA OPERACIÓN

En las últimas páginas del elegante libro a.C/d.C, después de las impactantes fotos a color  encontramos el Registro de Cirugía, donde Effy cuenta que el personal de enfermería tenía permitido cambiarle los apósitos pero no tocar las gasas que estaban en contacto directo con su neo-vagina. Escribió que la visitaban sus padres, hermana, su pareja, y su mejor amiga.

Matías Máximo, quién también estuvo a cargo de la recopilación y el cuidado de este libro, nos cuenta: “El libro lleva el título que le puso Effy. Significa Antes de la cirugía / después de la cirugía. También conociendo sus ironías con el lenguaje podemos ver una referencia al antes y después de Cristo”. En cuanto a la pregunta por el armado del libro, sabiendo que a Effy no le gustaba que le cambiaran ni una coma, nos dice: “Todo su material fue tratado con la profesionalidad que sabíamos que a ella le gustaba para su obra. Cuando apareció la dificultad de narrar lo que  tenía registro, convoqué a personas que presenciaron o participaron de sus perfos a participar con textos, por ejemplo Susy Shock, Lucas Gutiérrez o Pao Lin”.

El jueves 1 de agosto del 2014 Effy se sentía débil por la pérdida desmedida de sangre. Los médicos decidieron hacerle una transfusión. “Me siento muy cansada y baja de energías. Estoy muy sensible a los estímulos externos, prefiero el silencio absoluto”. El día siguiente escribió: “El cirujano me pide que me introduzca dos dedos. Estoy sorprendida, realmente se parece a una vagina. Me pide que introduzca más al fondo los dedos. Al quitar mi mano noto el guante manchado de sangre. El cirujano me explica que ya no estoy perdiendo sangre, sino que aún tengo sangre que no salió…”.

Cuenta cómo el médico le enseñó a introducirse un dildo, haciéndolo girar. “Me cuesta y me tiene que ayudar. Me cuesta pero entra. Me pide que lo tenga adentro 20 minutos y me explica que tengo que hacer esto en mi casa cuatro veces al día, mínimo”.

La primera orina de su neo vagina sale disparando para todas partes. Cuenta que había sido advertida: “Debo hacer el ejercicio pero me es costoso. Me angustio. Me duele. Lloro. No me gusta hacerlo. Pienso que no quiero adaptar mi cuerpo para que sea penetrado por un pene, no me interesa, y va contra mis convicciones como feminista”.

Al otro día, cuando se sentía hinchada, describió esa zona como endurecida. “No quiero hacer el ejercicio, nunca tomé a decisión de operarme con fines sexuales. Tengo varios puntos y un aspecto que me produce rechazo tocar. Imaginaba algo distinto. Rompo en llanto, esta vez con mayor congoja que la anterior… Se me ocurre usar un guante descartable y logro conciliar la zona con el cuerpo. Me alegro. Le hablo a mi vagina. Le digo que la quiero, trato de relajarme para el ejercicio. Me relajo, pero apenas intento introducir el dildo vuelvo a tensionarme y me duele. No quiero hacerlo nunca más. Estoy como ida. Las lágrimas de nada sirven. Duermo”.

En el séptimo día de internación, escribió: “Tengo clítoris y mi sexualidad no está limitada a un mete-saca. Decido dejar de hacer los ejercicios y que el ducto vaginal se cierre…”.

CUANDO PASE EL TEMBLOR

Le gustaba la primavera y sufría el frío. Desde niñx fue hiper sensible. Tenía la planta de los pies tan tiernos que no podía pisar la arena, ni el pasto; y le causaba mucho dolor que le cortaran las uñas. En el 2007, después que su familia descubriera el plan suicida de Effy, la persuadieron para internarla en una clínica psiquiátrica. “El primer día dormí, el siguiente empecé a hacer un dibujo por día hasta que lo interrumpí. Luego, en los últimos días comencé a escribir poemas”; de esa internación resultaron 67 ilustraciones y un racimo de textos. Máximo, con la reciente salida de este libro nos adelanta: “Pronto saldrá uno de cuentos escritos por Effy. Son 9 cuentos que relatan 9 historias de mujeres”.

El  25 de marzo del 2014, Effy escribió en su muro de Facebook “Que el mundo tiemble cuando yo no tiemble”, y mientras lo subía a la red, decidía morirse, como si la vida fuese una perfo; aunque ésta resultara sin retorno.

a.C/d.C Un libro de Effy Beth

Editorial Edulp