ENTREVISTA EXCLUSIVA A LAUTARO GIMENEZ

20 de noviembre, 2019

“EN LA SALA DEL GINECÓLOGO LAS MIRADAS ERAN CÓMPLICES COMO DICIENDO: ¿Y ESTE QUE HACE ACÁ?”

Facu Soto

Fue el asesor de Maite Lanata para la telenovela “Cien días para enamorarse”, donde también trabajó como actor. Está de novio con una chica y siente ganas de ser papá desde que las hijas de su novia lo llaman papá. Sufrió discriminación en los trabajos y guarda un hermoso recuerdo de su barrio hasta que se enganchó con la droga. Ahora, Lautaro Giménez perfila su carrera de actor y activista trans brindando talleres y haciendo cortos y videos. Recientemente rodó uno para visibilizar y capacitar a lxs profesionales de la salud sobre la problemática de los géneros cuando el mundo todavía no está preparado para la diversidad. Allí muestra la dificultad, y una posible solución, para un varón trans que tiene que consultar a un ginecólogx. Se hizo conocido por ser el primer varón tran que apareció en la televisión pero eso no quita que se le dificulte conseguir un empleo digo, por las condiciones del país y por su condición de varón trans, dice Giménez.

TRABAJAR

Lautaro viene de filmar un spot para la  AFDA (Asociación Familias Diversas De Argentina). Son tres escenas de un varon trans: 1- El chico se presenta preocupado frente a su mamá porque tiene que ir al médico. La mamá le resta importancia, o desconoce a lo que se va a exponer su hijo. 2- Cuando va al médico la doctora, en vez de llamarlo por su nombre lo hace en femenino. 3- El spot rebobina y ahora muestra cómo debería actuar, no el médicx, sino el chico trans. El destino del spot es que circule en Internet y exhibirlo antes de las charlas y talleres que Lautaro Giménez brinda para personas de la comunidad.

El activismo se entrelaza con su rol de actor, que tiene sus inicios en talleres con Juan Minujín. Pero la situación laboral de los varones trans no es fácil, incluso para Lautaro que apareció en un horario central y en un canal masivo.

“Hace un año yo trabajaba en la Recepción de una Escribanía, en Palermo; justo cuando entraba en mi transición. Estaba esperando mi DNI nuevo. Obviamente, le tuve que contar a mi jefa. Ella me dio a entender que estaba todo bien, habló de mi valentía. Pero a la semana me echaron. Me dijo que ya no necesitaban mis servicios. Le pregunté qué había pasado, si yo soy responsable, nunca le falté el respeto a nadie… Me dijeron que ya no me necesitaban”.

Trabajó un año y medio atendiendo el teléfono, tipiando archivos y haciendo de cadete. Le iba a buscar la comida a sus compañerxs. “Esperá que nosotros estamos almorzando y cuando terminamos venís vos”, le decían. “Después que me echaron tomé dimensión de lo que hacían. Cuando pedí que me pagaran lo que me correspondía me dijeron que era un desagradecido y me hicieron sentir mal. Cómo me decepcionaste con todo lo que te di, me dijeron. Y yo me sentí una basura y que no los podía demandar, aunque estaba en negro y me pagaban menos del básico, ni vacaciones, ni una mierda. También esto suena a discriminación, me dijeron. Pero yo me quedé con lo que ella me dijo, que me había hecho un favor en darme trabajo y yo quería hacerle juicio”.

¿Qué otras situaciones desagradables viviste?

Le llevaba papeles a mi jefa y todos estaban reunidos en una sala. Y yo era el único que no. Hicieron la fiesta de fin de año y nunca me avisaron. Yo estaba trabajando y todos festejando en la terraza; y yo ni me enteraba de eso. Cuando bajó alguien a buscar algo y me ve me pregunta por qué yo no estaba arriba. Me dice que estaban por brindar. A mí nadie me avisó nada.

Después vino Cien días. ¿Qué te quedó de esa experiencia?

Me ayudó en mi carrera, me abrió muchas puertas. Pero lo más lindo es que hoy estoy ayudando, soy un referente, para otros chicos. A partir de eso se comunicaron un montón de pibes con muchas preocupaciones y miedos; preguntas de todo tipo. Hoy acompaño a los que se comunican conmigo a iniciar su tratamiento hormonal, a hacerse el DNI. Y ahí fui Lautaro, porque en mi trabajo anterior lo había hecho en femenino. Me dejó la enseñanza de que a través de la ficción se puede hablar un montón de un tema así y haber sido algo importante en la tira; siendo un chico trans.

¿Con qué problemática te encontrás en los talleres que coordinas?

En Familias diversas trabajamos con lxs pekes, lxs hijxs de las familias lesbianas, trans, con juegos como el MomoTest que, cuando das vuelta la tarjeta te encontras con dos mamás y un nene, o un papá solo. A los chicos les preguntas qué ves en la imagen. Yo estoy en la parte de apertura y después doy una charla y pregunto si en el jardín o en el colegio hablan de diversidad. Si el color rosa lo podemos usar los varones. Empiezan a salir un montón de cosas de un nene de 5 años, y eso depende de la educación que reciben.

MILONGA PARA EL BARRIO

Nació en Boulogne, un barrio humilde y de trabajadores, donde Lautaro, desde chico jugaba a la pelota en la calle de tierra. “Juagaba bien, de delantero. Los pibitos me venían a buscar, aunque después había uno que me peleaba. Me decía que su hermano gustaba de mí y yo iba y le pegaba porque no me gustaba su hermano; ni a palos. Yo pensaba, si tenes una hermana capaz que sí…”.

Los pibes te aceptaban…

Sí, sí. Buena onda. La mejor, hasta ahora cuando voy… Allá puedo estar a las 12 de la noche con la puerta abierta, tomando tereré en la vereda que no pasa nada. Estoy contento de haber nacido ahí. Jugábamos hasta las 12 de la noche cuando mi mamá salía a la calle gritando: “A comeeeer”. Yo jugaba con mis dos hermanos varones.

¿Te cuidaban?

No, yo los tenía que cuidar a ellos porque eran medios lentos… Se peleaban para que jugara para ellos, porque yo agarraba la pelota y los mareaba a todos.

CRECER CON PAPÁ

Del papá, que fallecido hace un año y medio, heredó el buen humor. Las hermanas lo llaman, y cuando se juntan a tomar mates, se ríen mucho por las ocurrencias y los dichos de Lautaro; que se muestra con transparencia y sinceridad, como si no tuviera problemas en hablar de lo que sea. “Es que no tengo nada que ocultar”, dice, “Soy muy tolerante. Tengo mucha paciencia. Tienen que zarparme mucho para que yo explote”. Lo sacan las injusticias y deja ver que es una persona con una sensibilidad muy alta.  Su mamá es ama de casa y el papá fue payaso del circo Rodas. Lautaro Giménez no se perdía ningún espectáculo. El papá le contaba cómo los armaba y Lautaro con sus hermanos hacían otra versión, más moderna, para ofrecerla en fiestas y cumpleaños y así ganarse sus primeros ingresos. Mi papá siempre supo que me gustaban las mujeres”.

MODERN FAMILY

Vive con su novia en el barrio de Casanova. Ella se llama Claudia y tiene dos nenas, de 9 y 5 años, que Lautaro adoptó como si fuesen hijas propias. Lautaro les habla mucho tratando de inculcarle los valores del respeto, la humildad y la transparencia. “Yo siempre voy a estar con ustedes. Voy a cuidarlas, a ayudar con la tarea, cuando sean grande las voy a pasar a buscar al trabajo. Mientras yo pueda les voy a dar todo…”, les dijo. Los padres son los referentes y los chicos te escuchan mucho; si vos le hablas.

¿Te gustaría ser papá procreando?

Sí. Ya tengo 30. Estando con las nenas, las hijas de mi pareja, me despertaron eso; porque yo antes estaba re negado. Ella quiere que sea mío y yo quiero que sea de ella. Si va a ser mío tengo que pagarme un tratamiento hormonal para sacarme varios óvulos y ponérselo a ella y que ella lo tenga. Como yo quiero que sea de ella, seria con semen de otro. Tengo ganas de tener un varón para tratar de hacerlo feliz como yo no podía, cuando quería comprarme un pantalón o un camión. No importa si elige ser gay, pero de niño tratar de brindarle todo lo que me faltó a mí.

¿Sufriste bulling antes de la transición?

Me echaron de boliches porque era tortita, pero en el colegio me defendía mucho. Trabajé en una compañía de Teatro Foro, del Oprimido, hacíamos una obra contra la discriminación y después se armaba el debate. Desde chico, a los 10 años, estaba en una fundación y trabajaba mucho sobre cómo ser solidario. Iba a un comedor con mi hermano a Villa la Cava para hacer espectáculos gratis en el día del niño…Siempre me gustó hacer eso y nunca que se señale o se discrimine. No dejaba ni a palos, en el colegio, que me discriminen; porque nunca fui muy femenino, nunca me gustó la ropa de nena. En el barrio me han dicho, ey cholito, y pum, trompada. Yo tenía 10 años y me defendía…

¿Tenes la necesidad de tener amigos trans?

Sí, y ahora me hice mi grupo en Casanova. Necesitaba porque, yo tengo mi mejor amigo de toda la vida, que es gay y lo adoro. Nos íbamos con Leo a los boliches, a Angel’s, Bach, La Plop, Puerca. Pero en un momento de la transición conocí a un chico trans, que le dicen Pato, me fue asesorando, me guió en el camino de cómo arrancar con todo esto. Cuando fui avanzando tenía la necesidad de tener un amigo que estuviera operado o que estuviera en la misma que la mía. Estaba desesperado, en un momento, de tener un amigo y no encontraba. Decía, cómo carajo hago. Un día me agregan a un grupo de WhatsApp de casi 200 varones trans donde hablaban de las inquietudes sobre las transiciones de cada uno de nosotros: si ya tenían el documento nuevo y otras cosas. Uno de los chicos me escribe por privado diciéndome: “¿Da para hacer amistad?”. “De una, jaja”, le puse. “¿Qué onda, de dónde sos?” Le conté que me acababa de juntar con Claudia, en Atalaya, Casanova. Y él me dijo: “Yo también”. Me mandó una foto y dije, la puta madre, este capaz que es gay. Y yo me dije, a este lo ví. Nos hacíamos atender en una salita de Cristiania y Crovara. Él me había visto ahí, estaba con su mellizo. Son dos gemelos, los dos varones trans. Y hace 7 meses que hicimos una amistad y otros 5 o 6 varones con los que nos juntamos, comemos un asado o mates o tereré.

¿Cómo es ser varón trans pero todavía tener que ir al ginecólogo?

Fui una vez al Fernández. En la sala del ginecóloxo, mientras esperaba, las miradas eran cómplices como diciendo: ¿y este que hace acá? Yo me lo tomo con humor mirando cómo se toqueteaban al mirarme. Por suerte, en el Fernández te respetan un montón porque hay un equipo que está re asesorado. Me llamaron por el apellido, yo, el rarito, y adentro el doctor me hizo sentir cómodo. Una vez había ido a otro lugar y me fui antes de que me atendieran. Lo único malo es que ahí no tenían las hormonas y tuve que ir a Desarrollo social y hacer una cola de 5 horas.

¿Qué cambios te producen la testosterona?

Me inyecto cada dos meses Nebido, desde hace 1 año, porque mis hormonas femeninas eran más elevadas que las masculinas. Le costó a mi cuerpo agarrarlas, los primeros meses no quería saber nada. Al principio tuve cambios pequeños. Transpiraba mucho. Yo me veía igual hasta que empecé a ver videos. Me cambió la voz, la cara, me creció la espalda, aumenté de peso, había empezado el gimnasio y dejé. Ahora estoy armando, con este grupito, para jugar al fútbol.

¿Cuándo te enteraste que podías ser lo que sentías?
Cuando salió la Ley de Género. Me dije, ahora sí lo voy a hacer. Si yo hubiese tenido información hubiese comenzado mi transición a los 5 años, cuando empezaba a sentir cosas. Toda mi vida me pasó de no entender lo que me pasaba. Sabía que me gustaban las mujeres pero había algo que no me llenaba cien por ciento. Había algo más. ¿Qué carajo es? me preguntaba.

¿Pensas operarte?

Me voy a hacer la mastectomía.

¿Qué te llevó a tomar esa decisión?

Nunca me gustaron. Odiaba ponerme maya en los veranos. Había veranos que ni siquiera me metía a la pileta, cuando las chicas presumen andando en bikini, pero yo no. Yo andaba con un short y una remera. Siempre sufrí porque sentía que no me pertenecían.

¿Es la única parte del cuerpo por el que tenes disforia?

Sí, por el momento. Siempre me pasó eso. Abajo nunca sentí la necesidad. No te voy a mentir: estuve solo en el baño y me puse medias para ver, así de costado, qué onda. Pero esa es la única operación que me haría por ahora.

En el video que hiciste para MTV pareces un varón cis…

Sí, es que ahí ya estaba varoncito, fue hace poco de ese video. Igual, a mí siempre me han dicho que soy un varón.

¿Te hubiera gustado ser un varón cis o te gusta ser un varón trans?

Estoy orgulloso de ser un varón trans. Como dijo Diana Sacayán: Volvería a nacer trans.