AGRECIÓN POLICIAL A UNA PERSONA GAY POR SER GAY

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El 24 de agosto Lucas estuvo detenido durante cuatro horas en la comisaría primera de Pilar hasta que la cerraron, lo pusieron de espaldas y lo hicieron firmar algo que no pudo leer. Se rieron de sus medias que tenían la bandera de los sietes colores creyeron agredirlo al decirle maricón.

Dos oficiales de policía lo detuvieron a Lucas en Pilar mientras iba a comprar al supermercado. “En teoría la detención se debió a que yo tenía el barbijo bajo, dado que estaba yendo en bici y necesitaba respirar” contó al SOY. Al detenerlo le pidieron que les mostrara la mochila, a lo cual Lucas se negó, dado que le pareció algo inconstitucional que violaba su privacidad.

Le encontraron un porro y se lo llevaron por tenencia simple de marihuana, a pesar de que el artículo 19 de nuestra Constitución Nacional vuelve inconstitucional a la ley que penaliza el consumo y tenencia de estupefacientes. “Ya de por sí está situación es una vulneración a mis derechos, pero tristemente no es eso lo más grave que me tocó vivir”.

Los oficiales, que a pesar del reiterado pedido de Lucas, nunca se identificaron, decidieron llevarlo a la comisaría.  “Uno de ellos comenzó a burlarse de mis medias porque yo tenía los colores del orgullo LGBT, y me empezaron a decir ‘maricón’. Me llevaron a la comisaría 1° de Pilar –contó al SOY- preguntándome reiteradamente por mí sexualidad”. Después de haberlo encerrado en el calabozo lo obligaron a desnudarse. Lucas pasó 4 horas ahí encerrado, sin poder llamar a un abogado ni avisarle a nadie donde estaba. “Después, el mismo oficial que me dijo ‘maricón’, pasó varias veces por el calabozo, me miraba y riéndose de mis tatuajes se fijó en uno que dice CFK y me preguntaba ‘¿dónde está ahora tu presidente Albertito para ayudarte?’, lo decía en tono de burla y también de forma amenazante.

Después de cuatro largas horas de detención, se acercaron al calabozo para hacerlo firmar una denuncia, sin haberle tomado declaración ni permitirle hablar con un abogado. “Cuando cerraron las puertas de la comisaría me hicieron poner de espaldas, según ellos para sacarme una foto,  mientras ellos se reían. Yo pensaba que estaba en una comisaría cerrada, de espaldas, sin que nadie supiera que estoy ahí, y era escalofriante; unx vive en total indefensión, expuesto a la voluntad del policía de turno”. Lucas firmó lo que le dieron sin leer nada, y después de hacerlo le dijeron que podía irse. “Sí, firmé bajo amenaza y no sé lo que firmé”.